El sistema educativo en Oaxaca no cambia, no se modifica, es inamovible. Tan es así, que el director del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Francisco Ángel Villarreal, puede entregar a los diputados de la 64 legislatura en la glosa del segundo informe de gobierno el mismo discurso del año pasado, los mismos datos, las mismas estadísticas, las mismas cifras, los mismos resultados.
Con los documentos en las manos, la diputada por Morena, Juana Aguilar Espinoza, evidenció la truculencia. “Déjeme decirle que también necesitan que les hagan una evaluación porque, para mí, están también reprobados, porque hace unos días les pedí que me enviará un informe de lo que se había realizado, me lo hizo llegar amablemente y estoy agradecida, aquí los tengo a los dos, pero únicamente se cambió la portada, pero es el mismo que se presentó a la legislatura pasada”.
Desde la tribuna camaral, reiteró que el documento que presenta este año, es el mismo que el del año anterior. “¿Qué no se pudo cambiar ninguna coma? ¿O su personal no tuvo tiempo de hacer un trabajo actualizado? Porque yo no creo que lo mismo que sucedió hace un año sea lo mismo que se tengan que presentar hoy; y aquí están los documentos para que los revisen, son exactamente los mismos números, las mismas letras, las mismas cosas, únicamente se le cambio la portada, pero el contenido es el mismo”.
Cuestionó: ¿qué quiere decir eso? ¿Acaso no tuvo trabajo en el ciclo pasado? ¿No tuvo tiempo de visitar las escuelas? Porque no puede ser posible que se presente el mismo trabajo que en la anterior legislatura.
“Celebró que aquí estén los trabajadores del IEEPO (para aplaudirlo, como el tal Pastor que fue echado de la sala del pleno del Congreso), porque este trabajo le compete a su personal, discúlpeme pero sé que usted tiene un personal para que lo realice y su personal no le está trabajando como debe ser”.
Mito genial
Además, exhibió diversas diapositivas para denunciar el estado de algunas escuelas que carecen de la infraestructura elemental. “Por medio de estas imágenes puedo demostrar que todo lo que aquí se ha dicho no corresponde a la realidad de Oaxaca”.
Serena, sin alterarse, preguntó al director del IEEPO si sería capaz de enviar a sus hijos a una escuela como en la que trabajan los maestros todos los días. “Ustedes dejarían que sus hijos utilizaran estos sanitarios? ¿Usted, señor director, dejaría que su hijo se sentara en ese baño? ¿Usted dejaría que sus hijos fueran a esas escuelas? ¿En esas condiciones?
Añadió que esos maestros que marchan, que se manifiestan todos los días, los revoltosos, son los que están en esos espacios impartiendo clases. “Ahí están las escuelas ¡eh! y son las recientes, no son del año pasado, son actuales”. ¿En qué se invirtió entonces? ¿Hubo inversión o fueron inversiones fantasmas? ¿Pregunto al gobernador y a usted director, de qué estamos hablando? ¿De dos Oaxacas diferentes? ¿O del mismo?
“Los maestros hacemos milagros con nuestros míseros salarios, porque no nos pagan como nos debían de pagar; hoy soy maestra jubilada y estoy aquí no porque quiere llenar mi bolsillo de dinero, estoy aquí porque tengo rabia, porque la rabia nos hizo llegar aquí como diputada, de todo lo que está pasando en el estado; no tengo de qué culparlo señor director, porque somos culpables todos, los que estamos entados en las curules y los que están en la mesa del presídium, porque todos hemos solapado esto”.
Añadió que además gracias a un maestro que les enseñó las primeras letras, están todos ahí, en el Congreso estatal.
Y ante la risa soez y suspiros de los diputados priista, la legisladora respondió con maestría: Gracias por los chiflidos, ya perdí la belleza, pero aún conservo el corazón.
