SAN JUAN TEITIPAC, Tlacolula, Oaxaca.- Vista a la distancia, la travesía que Francisco García Mateo emprendió hace 39 años a Estados Unidos, tuvo como combustible la falta de empleo, lo que todavía ocasiona que la mitad de la población migre en algún momento de su vida.
Quienes migran de esta comunidad “se van con las costumbres bien arraigadas y la nostalgia les hace regresar a ver a su familia”, afirma el regidor de Educación, Alejandro Cruz Salas.
Él mismo lo hizo en 1996 y regresó en el 2014, después de vivir 18 años en Santa Ana California, convertido en “negociante”, gracias a que ahorró lo más que pudo.
Al igual que Francisco, Alejandro conforma la población migrante de este municipio. Las causas, son las comunes: “la falta de empleo, de recursos y no ven en su comunidad una solvencia económica para mantenerse ni a su familia; van por el sueño de lo que pueden alcanzar a corto plazo”.
La falta de empleo los obliga a marcharse. FOTO: Mario Jiménez
La mitad, allá
Si a esta comunidad la conforman 2 mil 619 personas, al menos la mitad vive en otros estados del país, en Canadá, Alemania; y alrededor de 800 en Estados Unidos.
Tan sólo en estas fechas, 300 personas regresan a pasar las festividades de Navidad y fin de año o a cumplir con sus “encomiendas” sociales, como Francisco, quien el 24 de junio fue el mayordomo del santo patrono, San Juan Bautista.
Su responsabilidad no acabó ahí; el 2 de enero ofrecerá una fiesta más, en la que entregue la cera, cirios, manteles, ornamentos, imágenes religiosas y artículos que le pertenecen a San Juan Bautista para que el nuevo mayordomo, Juan Carlos Sánchez Núñez, se encargue de los festejos en 2018.
Comunidades a donde más vuelven
San Bartolomé Quialana, Tlacolula
San Juan Teitipac, Tlacolula
La Ciénega, Zimatlán
San Bartolomé Zoogocho
San Pablo Macuiltianguis
Santiago Juxtlahuaca
Huajuapan de León
Asunción Nochixtlán
Heroica Ciudad de Tlaxiaco
Fuente: IOAM
Ese compromiso lo hizo viajar el 21 de noviembre desde Los Ángeles, a donde volverá el 5 de febrero para seguir laborando como mesero.
“A mí me ha gustado el pueblo, vengo una o dos veces por año. El pueblo se está quedando con poca gente, de jóvenes, de uno en uno nos fuimos; ahora, hasta personas grandes están migrando de aquel lado y se olvidan las costumbres, como la de gastar”, expresa.
En la casa que construyó con su trabajo en un país ajeno, los insumos de la fiesta en puerta empiezan a acumularse: cartones de cerveza, cohetones y loza.
Juan Carlos, nacido en Estados Unidos y Cecilia en Teitipac, han conformado una familia de migrantes que espera regresar a vivir a su comunidad. FOTO: Mario Jiménez
Él mismo reconoce que ese tipo de celebraciones le llenan de orgullo y le hacen volver a su pueblo, pero sobre todo quererlo, un sentimiento que comparte con su esposa Imelda García, quien también nació acá.
Volver a casa
Ambos se miran en un futuro cercano volviendo a vivir en esta comunidad, un plan en el que coincide Juan Carlos Sánchez, a pesar de que nació en Estados Unidos, pues su mamá Aurelia y su papá Porfirio le han enseñado a querer el municipio del que migraron hace tres décadas.
Desde que Juan Carlos cumplió 10 años, empezó a viajar solo a la población de su familia. Hace siete años, en el 2010, pasó la primera Navidad y Año Nuevo acá, con sus abuelos paternos Guillermo y Rosalía.
Esa costumbre la repitió los dos años siguientes y en el 2012 se casó con Cecilia Sánchez, originaria de esta comunidad.
“Las costumbres que llevamos de acá para aquel lado, fieles las seguimos; a mí me gusta, desde los 10 empecé a venir solo y me ha gustado cómo se vive aquí; en un futuro tal vez me venga a vivir acá porque aquí está mi corazón, con la familia”, cuenta.
Después de siete años, ambos regresan a pasar las festividades de finales de año, pero es ella quien ve que las cosas poco han cambiado:
“Te da un poco de tristeza de saber ahí (Estados Unidos) cómo está y aquí las calles todavía no les han hecho nada, aunque hay otras que están mejores”, relata con la certeza de que en esa parte del extranjero las cosas no son más fáciles y por eso ambos planean vivir en Teitipac.
El campo, una limitada opción para emplearse. FOTO: Mario Jiménez
Preparan los festejos
Además de recibir el 2018, ambos también vuelven para recibir la próxima mayordomía en honor al Santo Patrono. El 6 de enero próximo, ambos ofrecerán una fiesta y “el para bien” al grupo de siete mayordomos que se encargarán de las fiestas por las fechas religiosas que a lo largo del año avivan la comunidad.
Si algo les impide alejarse del todo de su comunidad, son las costumbres sostenidas por las fiestas patronales a las que acude toda la población y que sólo se pueden costear con remesas y ahorros.
