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Oaxaca con exceso de cesáreas. Rebasa 15 puntos la tasa recomendada por OMS

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Con más del 25 por ciento de los alumbramientos, Oaxaca rebasa la tasa de entre 10 y 15 puntos porcentuales que la Organización Mundial de la Salud marca como ideal o aconsejale para realización de cesáreas.


 


El abuso



10 a 15% tasa ideal de césareas por mujeres embarazadas
25%, tasa estimada en Oaxaca
40% de nacimientos en el hospital civil se da por cesárea
45% dan a luz por cesárea en México
1.7% tasa de nacimientos por cesárea en Islandia


Fuente: SSO / OMS



 



La saturación del servicio en hospitales públicos influye también para "acelerar" un parto con medicamentos y si no, recurrir a la cesárea. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


Los Servicios de Salud de Oaxaca carecen de una estimación exacta de las cirugías de este tipo que se realizan en instituciones públicas como privadas, pero sólo el Hospital General doctor Aurelio Valdivieso atiende 550 nacimientos, de los cuales 40 por ciento ocurren por cesárea. Un promedio muy por arriba de la meta ideal considerada por la OMS


Prematurez, placenta previa, acretismo placentario o que que el bebé “venga sentadito” son las principales causas que el jefe de la división de Ginecoobstetricia, Felipe Pérez Saynos, explica para realizar operaciones a mujeres para dar a luz.


El jefe del departamento de Obstetricia del mismo hospital, Nicolás Ricardo Amador Jiménez, reconoce que en los hospitales públicos se deja como última opción la cesárea, pero en los privados esta medida pasa a primer término por el factor tiempo.


 



El 40% de los nacimientos en el Hospital Valdivieso son por cesárea. FOTO: Mario Jiménez Leyva

 


Más rápido


“Es mucho más rápido aplicar una cesárea que atender un parto”, admite sin pretextos. Mientras el trabajo de parto puede demorar días o incluso su "fase latente" prolongarse por más de 24 horas", la cesárea requiere sólo una hora.


A nivel privado, “yo llego, veo a la paciente y le digo te opero, es más rápido”, aunque los costos sólo se incrementan en 50 por ciento porque, a diferencia del parto que requiere de dos o tres personas, una cesárea implica contar con al menos cinco: el médico que opera, un ayudante, pediatra, instrumentista y anestesiólogo.


Amador Jiménez niega que determinar la realilzación de una cesárea sea considerado un negocio, más bien, es “una facilidad” médica que reduce los “problemas hasta cierto punto”, ahorra tiempo “y, en el ámbito privado, podemos considerarlo más sencillo (sic)”.


Así de convencida está Yuridiana, quien a sus 24 años se convertirá en madre por tercera vez, sólo que ahora de gemelos. “Es más rápido”, dice mientras aguarda en una cama del Valdivieso entrar a quirófano, despreocupada del dolor que, sabe, experimentará después de que la “corten”.


 



El tacto, los conocimientos, la intuición y un trato personalizado son las herramientas de la partera Margarita emplea en la atención de toda mujer embarazada. FOTO: Carlos Román Velasco

 


Complicada recuperación


Sin dudarlo, sabe que la recuperación será más complicada, “ya cuando tenga la herida”; la determinación la tomó a considerar que sus gemelos “vengan sentados” , además, aprovechará para ligarse, por ello se inclinó por la cesárea.


Esa idea de que la cesárea “es más fácil”, para la presidenta de Diosas de la Oxitocina, Priscila Isabel Chávez Juárez, “se vende” para evitar “poner en mal al sistema médico” que muchas veces actúa de acuerdo al factor tiempo:


 


Se mueven mucho en función del miedo, cuando suponen riesgo, para evitar cualquier cosa, recurren de manera indiscriminada a la cesárea. En el sector público el índice puede ser de 40 a 50%, pero en el privado se eleva todavía más



 


Si un médico le dedicara a una paciente el mismo tiempo que le dedicamos las parteras, no podría ni comer



 


Tampoco se trata que una mujer embarazada que decidió que su parto será en casa con la guía de una partera, la visite todo el tiempo, sino las veces que así lo requiera, aunque “a veces sólo sea su angustia”.
 


Parteras, la alternativa


Ventosas en la espalda, acomodar “a bebé” con la ayuda de un rebozo o las manos, masajear y utilizar todos los recursos posibles para relajar a una mujer durante su embarazo, es la misión que la partera Judit Suárez Pérez asume con cada embarazada que acepta acompañar.


¿El costo? No hay uno preestablecido, se define con cada persona de acuerdo a sus posibilidades para evitar que el factor económico la angustie.


 



En la partería las manos y el tacto sustituyen el ultrasonido. FOTO: Carlos Román Velasco

 


“En la medida que relajas a la mamá el bebé se relaja y encuentra su bienestar”, dice con la seguridad que le da un trabajo de casi ocho años en los que, incluso, ha recibido bebés con media o completa circular de cordón umbilical.


La imposibilidad de aumentar el número de partos y reducir las cesáreas, es consecuencia de que “se patologiza (sic)” el embarazo “y no se ve a la mujer de una manera”, ni se toman en cuenta sus emociones ni sentimientos.


“Se les pide que no griten porque van a contagiar a las otras embarazadas, les impiden expresarse o estar acompañadas de alguien de confianza a quien le pueda hablar de sus emociones o miedos”, cuando eso disminuiría el estrés, elevaría el nivel de la oxitocina y el trabajo de parto evolucionaria mejor.
 


Los temores


Valencia Pérez Méndez no quiere que su hija nazca en un hospital. En ella el miedo opera a la inversa, teme que no hagan lo posible por esperar a que su trabajo de parto evolucione adecuadamente. Es primeriza y tiene 37 años.


La fecha probable del parto de Valencia es el 31 de julio, su partera, Margarita del Pilar Álvarez Zárate, sabe que puede ocurrir 15 días antes o 15 días después de esa fecha.


 



Las ventosas, una técnica que sólo emplean las parteras. FOTO: Carlos Román Velasco

 


"Exacto", uno de cada 18 embarazos


Es precisamente cuando la fecha probable del parto llega y el trabajo de parto no ha iniciado un factor determinante para que los médicos hospitalicen a las mujeres embarazadas o les suministren medicamento, argumentando que la placenta envejece, cuando sólo el 6 por ciento de los nacimientos son exactos.


"Sólo con ver la fecha probable de parto ya hay un problema", por lo que Margarita considera que si hay un parto exitoso en un hospital es porque una mujer embarazada “llegó a la último”.


 


Al 2016, Inegi reporta 83 mil 564 nacimientos


Para 2016 SSO reportó 38 mil 514 atenciones obstétricas


20 mil 721 fueron partos


14 mil 69 cesáreas



 


Eso cuida Alejandra. Por la noche del 26 de mayo pasado su cuerpo arrojó el tapón mucoso que su instructora del curso psicoprofilactico le había advertido. Su esposo, Eusebio siguió al pie de la letra las instrucciones: le preparó un té de ruda con miel; la metió a bañar y maseajeó sus pezones; dejó que durmiera y a la mañana siguiente le preparó una quesadilla con mucho epazote.


Ambos contabilizaron el tiempo en que se presentaba cada contracción y cuando ocurrían cada diez minutos, acudieron al área de tococirugía del Hospital General del Instituto Mexicano del Seguro Social, desde ahí Eusebio ya no pudo ayudar a Alejandra.


“No quise ir con mi ginecológa por miedo a que se desesperara y no hiciera lo posible porque fuera parto natural”, relata la mujer, feliz con Adriana entre sus brazos y a la vez arrepentida de no buscar a una partera que le hubiera evitado la episiotomía (el corte en su periné) de la que tanto le ha costado recuperarse, aunque el nacimiento de su primera hija no terminó en cesárea.

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