Marisol llevaba trabajando cuatro años en un supermercado de la capital, pero con el comienzo de la pandemia por la COVID-19 y debido a que padece hipertensión, tuvo que resguardarse de abril a junio; no obstante, en julio la despidieron y liquidaron por ser de las que menos tiempo tenía en ese empleo.
Ante la falta de un ingreso seguro, Marisol Cruz Morales decidió invertir su liquidación en abrir una pequeña miscelánea en su casa, que desde agosto le ha ayudado a subsistir y a incrementar sus productos y ventas.
Ella relata que al ser despedida fue consciente que debido a su edad iba a ser más difícil conseguir otro trabajo; además de que por la situación económica de las empresas, serían pocas las probabilidades de tener pronto un nuevo empleo, por lo que decidió abrir su tienda en su casa, ubicada en la agencia de San Juan Chapultepec.
“Sí me pagaron completo durante los meses que no trabajé y después que me liquidaron, me dijeron que quizá me podrían contratar nuevamente; pero mientras, no iba a estar sin trabajar, así que decidí abrir la tienda”, comparte.
De sala a miscelánea
Doña Marisol relata que ya tenía una pequeña vitrina en la que su esposo vendía algunos dulces en su negocio, por lo que decidió usarla como parte de la tienda que habilitó en la sala de su casa.
“Ahora ya no tenemos sala. Saqué los muebles y metí la vitrina, unos libreros y poco a poco he empezado a meter más productos como los mostradores de galletas y sabritas”, detalla.
Agrega que buscó en internet cómo conseguir proveedores de los productos que usualmente se venden en las tiendas como botanas, galletas, dulces, refrescos, entre otros, y así ha ido aumentando su oferta.
Va avanzando
La emprendedora señala que le ha ayudado que no tiene competencias cercanas, pues hay una miscelánea a dos cuadras de la de ella, además de que aunque hay una tienda de conveniencia a una calle paralela a la suya, los precios son superiores.
“Mucha gente no quiere caminar hasta allá y ya viene aquí; además, ahí está un poco más caro, entonces tengo más ventajas que desventajas”, afirma.
Comparte que las mismas personas le van pidiendo y sugiriendo qué vender, por lo que ya oferta tortillas, pan, chicharrines, leche y más productos que son los más solicitados por sus vecinos y clientes.
La comerciante poco a poco ha ido acondicionando su sala, pues comparte que recientemente le instalaron una reja que tiene varios objetivos: cuidarse de los robos, no permitir el paso para mantener la sana distancia y mostrar los productos que oferta.
Mucho apoyo
Doña Mary agradece que tanto sus hermanos como los proveedores le han ayudado a que su miscelánea poco a poco vaya creciendo, pues le han ayudado con préstamos y también con facilidades de pago.
Abunda que una persona le ofreció vender crédito para celulares, pero debía hacer una inversión de 500 pesos; no obstante, ella le preguntó si podía empezar con menos dinero en lo que se daba a conocer y así ha sido por un mes y medio.
Asimismo, el distribuidor de galletas le ofreció pagar el mostrador cada 15 días, lo cual ha sido un gran apoyo para ella, pues no se ha posicionado al cien por ciento en su calle.
“Primero empezamos con los dos libreros y algunas galletas, pero ahora ya tenemos los mostradores, vendemos más. Ojalá así nos siga yendo bien, porque la tiendita sí ha sido de gran ayuda durante estos tiempos difíciles”, afirma.
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mil oaxaqueños perdieron su empleo por la pandemia de la COVID-19
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mil 190 tiendas de abarrotes, ultramarinos y misceláneas hay en la capital, según Inegi
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años trabajó en un supermercado antes de ser despedida
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meses hace que doña Marisol abrió su tienda
