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Me quiebro, pero no me doblo: Melchor Ocampo

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Sin los Ocampo, las revoluciones no son posibles; sin los Juárez, no se hacen”.


Justo Sierra


Ser liberal en todo cuesta trabajo, porque se requiere el ánimo de ser hombre en todo, escribió don Melchor Ocampo, cuando renunció como presidente del Congreso Constituyente por no estar de acuerdo con el gobierno moderado de Guillermo Comonfort.


Y él, patriota sin dobleces, ideólogo del liberalismo mexicano y de la Reforma juarista, durante toda su vida fue hombre y liberal en todo lo que emprendió, siempre en beneficio de la sociedad y por la grandeza de la patria.


Desde muy joven fue un erudito; a los 20 años de edad, termina su carrera de abogado, y ya había hecho estudios en Física, Química, Ciencias Naturales, Botánica e Idiomas. A su regreso de un viaje a Europa, se refugia en la hacienda que había heredado. Allí, en el ambiente bucólico que siempre prefirió, dio curso a su avidez por el estudio, la lectura y escritura sobre Medicina, Zoología, Botánica, Historia, Lingüística, Agricultura, Geografía, Arquitectura y Astronomía. Y, por supuesto, participa en política.


En el año 1846, a sus 32 años, es electo gobernador de Michoacán; al año siguiente, reabre el Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás, fundado por Vasco de Quiroga y del que fuera rector don Miguel Hidalgo y Costilla, convencido de que "la instrucción es la primera base de la prosperidad de un pueblo, a la vez que el más seguro medio de hacer imposibles los abusos del poder".


En 1856, es electo diputado del Congreso Constituyente que legaría al país la Constitución de 1857, documento primordial del nuevo Estado mexicano. 


Al año siguiente, al ser atacado el gobierno constitucional, es nombrado por el presidente Benito Juárez, su amigo y compañero de exilio, ministro universal y asume todas las carteras del gobierno. Como jefe del gabinete nacional -al que había reorganizado-, presenta la iniciativa de las Leyes de Reforma, cuyo eje central es la nacionalización de los bienes eclesiásticos, la separación de la Iglesia y el Estado, y la libertad de cultos.


En ese carácter, también firma el Tratado McLane-Ocampo, por el que fue acusado de traición a la patria. En referencia a ello, escribió en su testamento: “muero creyendo que he hecho por el servicio de mi país cuanto he creído en conciencia que era bueno”.


Al triunfar Juárez y los liberales en  la guerra de Reforma, Ocampo renuncia y regresa a su hacienda michoacana.


En 1861 es llamado para hacerse cargo de las carteras de Hacienda y Relaciones Exteriores. A pesar de la oposición del señor Juárez, vuelve a renunciar y retorna a la vida privada en su campo de Pomoca. Allí es secuestrado y el 3 de junio de 1861 asesinado en Tepeji del Río, Hidalgo, por órdenes de Leonardo Márquez, el Carnicero de Tacubaya.


Quiebran al preclaro patriota, pero nunca pudieron doblarlo.


José Herrera Peña


Al llegar al poder por última vez en abril de 1853, el general Antonio López de Santa Anna detuvo, confinó y deportó a sus principales adversarios políticos, entre ellos, Melchor Ocampo, Benito Juárez, José María Mata y Ponciano Arriaga. El día 5 de octubre de 1853, Benito Juárez fue embarcado en Veracruz, enfermo y con lujo de fuerza, y Melchor Ocampo, en noviembre, acompañado de su hija, Ponciano Arriaga y Juan B. Ceballos. De La Habana, todos viajaron a Nueva Orleans.


El 1 de marzo de 1854 estalló en Guerrero el pronunciamiento militar de corte liberal bajo los lineamientos del Plan de Ayutla y la jefatura del general Juan Álvarez. Los deportados lo apoyaron.


El 14 de marzo de 1856, don Melchor Ocampo sufrió un derrame cerebral. No tenía a nadie para atenderlo, salvo a su hija Josefina, pero el clima y el susto la afectaron tanto, que también cayó enferma. Ocampo decidió que no tenía tiempo ni derecho de enfermarse. Necesitaba hacer despegar a breve plazo la revolución del norte para hacer triunfar la del sur.


(…) La vida de la Junta Revolucionaria Mexicana en Brownsville fue breve. Duró escasamente un mes, del 22 de mayo al 21 de junio de 1855, durante el cual se llevaron a cabo trece sesiones; pero la actividad que le imprimió Ocampo en ese tiempo, fue vertiginosa y decisiva.


A Benito Juárez le dio mucho gusto que hubiera estallado el pronunciamiento revolucionario en Nuevo León. El 30 de mayo de 1854 escribió a su “muy querido amigo y señor” Ocampo: “Ese movimiento creo que va a precipitar la caída de Santa Anna, porque se ha efectuado en el momento más oportuno, en que la revolución ha vuelto a aparecer con más vigor”.


Melchor Ocampo expresó que sería muy satisfactorio que la Junta tuviese en su seno al ciudadano Benito Juárez, pero que creía que su presencia en Acapulco sería de más utilidad a la causa pública, porque hallándose ya la revolución en una parte de Oaxaca, podría con su influencia extenderla a todo ese Estado de la República.


Tres meses después, Ocampo y Juárez se reencontrarían en Cuernavaca como representantes de Oaxaca y Michoacán, respectivamente, al Consejo de Estado establecido por Juan Álvarez, en cumplimiento a lo dispuesto por el Plan de Ayutla, para elegir Presidente interino de la República. Al ser designado el propio Álvarez en tal cargo, nombró a Ocampo ministro encargado de formar su gabinete y éste, a su vez, propuso a Juárez como ministro de Justicia, Instrucción Pública y Negocios Eclesiásticos. A partir de entonces se iniciaría una nueva etapa en la historia de la Nación.


(Fragmentos tomados de Melchor Ocampo, gobierno del Estado de Michoacán, 2014).


MEMENTO


3 de junio de 1861: Es asesinado Melchor Ocampo, en la hacienda de Caltengo, Tepeji del Río. Fue uno de los ideólogos y políticos más importantes de la etapa de la Reforma liberal.


5 de junio: Día Mundial del Medio Ambiente.


5 de junio de 1878: Nace en San Juan del Río, Durango, Doroteo Arango, mejor conocido como Francisco Villa. Caudillo revolucionario quien, al frente de la División del Norte dirigió algunas de las batallas decisivas de la revolución mexicana.


5 de junio de 1898: Nace el poeta Federico García Lorca.


5 de junio de 2009: Por acuerdo presidencial se iza la bandera a media asta en señal de duelo nacional por la tragedia ocurrida en la guardería ABC en Hermosillo, Sonora.


6 de junio de 1990: Se crea la primera Comisión Nacional de Derechos Humanos.


7 de junio de 1937: Arriban a Veracruz casi 500 niños españoles que huyen de la Guerra Civil. Son conocidos como “Los niños de Morelia”.


7 de junio de 1951: Es establecido el Día de la Libertad de Prensa.


9 de junio de 1924: Es asesinado Salvador Alvarado en la hacienda del Hormiguero, Tabasco.


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