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Martirio y soledad en La Cruz de Itacuán, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

LA CRUZ DEL ITACUÁN, Santiago Pinotepa Nacional.- “Aquí, la ayuda no llega porque los funcionarios de México quieren que haya muertos para apoyar; eso fue prácticamente lo que nos dijo el funcionario del Fondo Nacional de Desastres (Fonden), de apellido Saldaña, que iba a la agencia de El Carrizo y lo detuvimos para que recorriera nuestra comunidad y viera los daños”, aseveran los habitantes de esta agencia de policía, con la inconformidad todavía a flor de piel.


Añaden que después de observar casas de adobe con grandes grietas y algunas totalmente destruidas, les puso un mal ejemplo. “Nos dijo: cuando tienen un pastel y se les cae un pedazo, ése ya no se come; pero la parte que queda sirve, lo come uno. En lugar de que diga que viene un apoyo para nosotros”.


Afirman que el funcionario federal llevaba un catálogo de fotografías del sismo registrado en el Istmo de Tehuantepec el pasado mes de septiembre. “Estaba lleno de fotos, de casas caídas, agrietadas, por eso le pedimos que le dijera al presidente de la República que voltee los ojos para esta región, porque los fondos del Fonden son para apoyar a la gente, no para las campañas políticas”.



Los damnificados de la comunidad claman ayuda para recuperar su patrimonio. FOTO: Mario Jiménez

La sospecha


El señor Lorenzo Clavel Santiago manifiesta que en la comunidad, el único trabajo es como peón de campo. “Si uno va un día de peón, nos pagan 150 pesos; ni pal´ frijol alcanza, por eso digo al presidente que voltee para acá donde hay desastres; el frijol cuesta 25 pesos el kilo, más el maíz para las tortillas, pasajes”.


Recuerda que el funcionario federal les comentó que los apoyarían con 18 mil pesos por vivienda, “pero que esté cáida, nada de que se cayó un murito; nos dijo que en las que se cayeron las tejas no entran al programa; está duro, estamos en el completo abandono; ni protección civil, ni a nadie han mandado. Pero nos advirtió que no entran ni cocina, ni corredor, ni piso, ¿entonces qué entra? Solo ayudan cuando hay muertos”.


Afirma que los recursos públicos se utilizan para las campañas políticas. “Como ya empezaron las elecciones, el dinero lo guardan para las campañas, para comprar el voto; pero eso no se vale, porque mucha gente quedamos sin vivienda, estamos durmiendo en los patios; eso no se vale”.


Añade que todos los funcionarios públicos andan apurados para captar votos, en campañas. “Ahí van a mandar todo lo del desastre; lo del Fonden va a dar a la campaña y los pobres vamos a seguir igual porque no hay apoyo para nosotros. El gobierno se queda con todo, van a reportar que mandaron tanto y no dieron nada”.



"Los techos de teja caídos no entran en el Fonden", les espetó un funcionario federal

Los damnificados


Todas las historias de los damnificados coinciden en la falta de atención. Las señoras  Carmen Clavel Mejía, Zenaida Clavel López, Luisa Flores Nájera, Micaela Cholula González, Felipa Guadalupe López López, narran con voz lastimera la forma en que presenciaron la desaparición de su patrimonio en unos segundos.


Clavel dice que tembló muy fuerte, por lo que se cayó su casa. “Por eso queremos aunque sea un poquito de ayuda pues; nadie ha venido a vernos.  Nos salimos a dormir al corredor porque a veces no se abre la puerta porque la pared se descuadró. Yo vendo tamales y estaba preparándolos cuando empezó a temblar; vi cómo se caían las paredes, todo era puro polvo. Se cayó el corredor, la cocina, el cuarto. Mi suegra también perdió su casa, al igual que mi cuñada, y nadie viene para ver si nos van a apoyar. Por lo menos que nos dé algunas láminas y de paso levantamos los cuartos, porque sigue temblando”.


Por su parte, doña Zenaida expresa que estaba en el patio cuando vio cómo el temblor destruyó su cocina, se cayó toda. “¡Ya no sirve, los adobes ya están sueltos; afuera duermo yo, no hay ni dónde moler; muelo en el sol, en el sol estoy yo. Lo jodido es que no hay dinero pa’ levantarlo, todo se llevó”.


Mientras recorre el cuarto, la cocina y el corredor donde han instalado las camas para dormir medio protegidos, a fin de demostrar los daños a su vivienda, asevera que no les han apoyado ni con colchonetas. “Nada´ombre, ni despensas, ni siquiera una lámina nos traen; nada pues”.



En ocasiones, ni la fe salva a los pobres. FOTO: Mario Jiménez

Ancianas indefensas


Doña Luisa, de 86 años de edad, pide comprensión a su caso. “Yo estoy sola, no tengo marido, solita, solita estoy en mi casa, a la que se cayó el techo de teja. Estoy pagando peones, yo no tengo dinero, soy solita, estoy enferma de mi pie, me rompí la pierna; y nadie viene a ayudarnos”.


Agrega que el día del temblor se encontraba sentada en el corredor y tuvo que salir por sí misma. “De aquí me arrastré hasta el patio, pues no puedo caminar. Me arrastré y ahí quedé mientras se caía el techo de mi casa. Quiero que me ayuden, aunque sea para algo”.


En tanto que Felipa Guadalupe López López asevera que desde el sismo se tuvo que ir a refugiar a la casa de su hijo, porque los cuartos que tenían se agrietaron. “Está muy jodida esa casa, miedo me da entrar más; saqué unas cuantas mi ropa nomás, pero mis trastes ahí están todavía. En mi cocina no pasó nada, pues es de palito”.


-¿No ha venido nadie a verlos?


-No, nadie, nada. Mira cómo está mi casa y ya no tengo forma de levantar otros cuartos como estos. Pero no hay nada y todavía el que vino, Saldaña, nos dijo que esto no es daño total, que el adobe se puede volver a pegar.

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