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Los llamado al orden en la escuela de Jalpan

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

En la escuela de San Raymundo Jalpan, con clave MEU5A-2019, a falta del director o maestro, el prefecto intenta poner orden pero nada más no puede. Ayer el niño Freddy tiró la piedra y escondió la mano, pero el prefecto fue quien pagó la travesura.


-“Prefecto, pase lista otra vez porque muchos niñas y niñas ya se fueron”, manifestó desde su pupitre y el prefecto Pavel Meléndez cayó completito.


Con regla en mano y fingida voz impositiva llamó al orden: vamos a volver a pasar lista de asistencia.


Pero la niña Lilia Mendoza, pícara y remilgosa, pidió al prefecto tener criterio porque, por ejemplo, el profesor César Niño siempre inicia la clase una hora u hora y media después y nadie dice nada.



Justificó que sus compañeros cuando van a la escuelita tienen diversas actividades que realizar. Platicar con sus compañeros de las tareas, dialogar lo que sucede en sus casas, etcétera. Por lo que no había que ser tan exigente.


Aunque Delfín explicó que en ese caso hay que pedir permiso a la dirección para atender otras actividades, porque a la escuela se va a realizar las actividades y se le falta el respeto a los directores si no están todos en el salón. ¡Qué bien portado!


Sin embargo, mientras Lilia y Delfín se reprendían mutuamente, los otros escolapios aprovecharon la ocasión para burlarse un ratito de sus compañeros y directivos. Unos abandonaron sus pupitres para pasear por el salón, otros formaron coros para platicar y unos más se burlaron abiertamente de la medida.


Entonces el profesor Niño, así se apellida, tuvo que engrosar la voz para poder continuar la clase.



“Ta, ta, ta. Permítanme niños por favor. Orden, orden, permítanme un momento”.


Informó que en la dirección, algo así como Jucopo, se instruyó el pase de lista cuando hubiese ausencia de escolapios, porque varios compañeritos utilizan la clase para pedir favores a los profesores, trabajar en equipos o realizar a tarea que no hacen en casa, cuando por reglamento todos deben entrar a clase.


Dijo que si un niño requiere de manera urgente salir del salón no se opondrá, sin embargo los niños que sólo van a pasar lista y se van a casa hay que recordarles que la escuela es la mejor opción para educarse y, por tanto, hay que acudir a ella.


Pidió a los niños, tener responsabilidad.


Entonces Lilia Mendoza, -falda roja, blusa verde y suéter blanco, pidió  profesores de carrera., porque para escuelita y prefectos en otros lados ¿Eh? Casi, casi, dijo que la institución educativa era una anexo.


También el niño Mauro le recordó que las clases deben iniciar a las 11:00 horas, pero el profesor llega una o dos horas después. “Entonces si vamos a respetar el reglamento empiece la clase a las 11:00 horas”.


Minutos después, la niña Lilia Mendoza levantó la mano para solicitar abandonar el aula. “Profesor plis, plis. Me deja ir al baño. Tengo ganas de hacer pipi”.


Eso sí que era una necesidad urgente.

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