Abrazada al cuello del hombre convertido en piedra, lloraba Medusa; sus lágrimas eran incapaces de regresar aquel cuerpo a la vida; el destino ya había echado su última carta; a ella le estaba deparada la soledad, el horror de no volver a mirar nunca más el rostro de inmaculada belleza que antes fue.
Mi abuela me mostraba un álbum en el que se encontraba una postal con la imagen de la obra "Medusa" del escultor Giuseppe Rondanini; esa historia siempre me fascinó y a la fecha, Medusa es mi personaje favorito de la mitología griega; recuerdo, incluso, que a mis muñecas les hacía peinados que simulaban serpientes, ante el asombro de mis primas o vecinas.
Medusa era una niña, digamos normal, aunque nació de dos deidades marinas: Forcis y Ceto; ella era la menor de tres hermanas a las cuales llamaron Gorgonas; pero a diferencia de sus hermanas, Medusa era mortal; fue una niña hermosa en todos los aspectos, su inteligencia dejaba boquiabiertos a sus mentores; sus ágiles y agudas respuestas, la fluidez de sus palabras, el arte y misterio del cual era portadora, desde muy pequeña despertaba no solo el asombro, sino la envidia de sus amigas.
De Medusa, el rasgo más humano era la cabellera; se dice que el viento fue su más leal enamorado; las tardes en las que se desataba para jugar a capricho con aquellos cabellos que formaban gajos ondulantes, más de una vez el viento soplaba melodías de amor, le robaba algunos cabellos para entretenerse en las tardes brumosas de su existencia.
Creció Medusa, quiso cumplir el sueño de ser sacerdotisa en el templo de Atenea (diosa de la Sabiduría), tenía todo para lograrlo, guardó su virtud, fue instruida y apreciada; una vez que ingresó, renunció a las demostraciones amorosas de Ificles, su mejor amigo aun y cuando ella también le amaba. Alcanzó su propósito convirtiéndose en una sacerdotisa más que perfecta.
Cada vez que mi abuela hacía una pausa, yo me ponía a contar las serpientes de la cabeza de Medusa; confieso que siempre perdí la cuenta, me extraviaba en su mirada aparentemente vacía.
Continuará el miércoles...
