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La tierra del cacahuate

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

SAN LUCAS TLANICHICO, Villa de Zaachila, Oax.- Una vez que llegaron las lluvias, los pobladores han regresado a la tierra para comenzar la siembra del cacahuate, uno de los productos del campo que caracterizan y dan renombre a la comunidad.


Pues, prácticamente todos aquí se dedican al cultivo y cosecha de esta legumbre, por sus suelos arenosos que son propios para su producción.


Por eso, ni bien amanece, los habitantes dejan sus casas para ir al campo a sembrar o a hacer la limpia de la semilla sembrada a fines de marzo pasado, para que la planta crezca y se desarrolle sin problemas.


Aunque en esta tarea no solamente participan los hombres, sino también las mujeres en las mismas condiciones de los padres o de los esposos, porque la siembra requiere la participación de casi toda la familia, ya que de eso depende tener una buena cosecha. Sobre todo, porque el cacahuate alcanza un mayor precio que el maíz o el frijol.


“Es más laborioso el cultivo del cacahuate, pero nos da más dinero”, afirmó uno de los principales productores de la comunidad, Cecilio Clemente Santiago Santos.



Con la yunta, se reabre el surco para limpiar la siembra del cacahuate.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

Esa es la razón por la que la mayoría de los pobladores se dedican a la siembra de esta legumbre, especialmente por las propiedades de la tierra.


“Casi la mayoría de los habitantes nos dedicamos al cacahuate, porque existe buen precio”, asentó.


Normalmente, un kilo de cacahuate alcanza en el mercado un precio de entre 35 y 40 pesos, muy superior al ofrecido por el maíz o el frijol.


“Un almud de maíz, equivalente a cuatro kilos, se paga entre 15 y 16 pesos. Es mucha la diferencia”, asentó.


No obstante, el levantamiento de una buena cosecha dependerá de las lluvias para que la planta alcance su óptimo desarrollo.


“Estas aguas que han caído ha ayudado bastante, pero necesitamos de más agua para cuando sea la cosecha en agosto. Mínimo, se necesitan otras cuatro lluvias”, apuntó.



La mujer también trabaja arduamente en el campo.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

Ese es el riesgo que siempre tienen los campesinos, porque la falta de agua hace que el cacahuate no se desarrolle por completo y las pérdidas sean grandes.


“La cosecha del año pasado no fue tan buena, porque salió mucho malo por la falta de agua. Por eso, queremos que la lluvia no se vaya, que no se aleje mucho, que caiga cada 15 días”, refirió.


El cacahuate, una herencia


Bertín Santiago Castañeda, otro poblador de la comunidad, se dedica a la siembra y cosecha del cacahuate desde niño, por herencia de su papá y abuelo, unos de los más destacados productores de este vegetal.


“Me dedico a esto, desde que vengo creciendo, mi papá me enseñó, ahora ya tiene 70 años y por la edad dejó trabajar. Él lo enseñó mi abuelo, que aún vive, tiene 100 años”, agregó.



Cecilio Clemente Santiago Santos, uno de los productores más conocidos de la comunidad.  FOTO: Emilio Morales Pacheco

Por eso, también ha apostado todas sus esperanzas en la producción de esta legumbre, porque genera mayores dividendos en comparación con el maíz y el frijol, a pesar de ser más laborioso.


“Es el único producto que nos deja más dinero, aunque es más laborioso, porque cada 15 días hay que estar sacando la hierba del surco, para que la planta crezca bien. Se necesitan unas seis limpias, mientras que el maíz es más fácil”, anotó.


Sin embargo, la lluvia se convertirá igualmente en un aliado para su desarrollo, independientemente de que la semilla soporte la sequía.


“Si necesitamos que llueva para que se dé bien, a pesar de que es la única planta que puede aguantar hasta 15 días sin agua”, indicó.

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