SAN MIGUEL DEL VALLE, Villa de Díaz Ordaz, Oaxaca.- Esta agencia municipal está gobernada por gringos. Sí, verdaderos ciudadanos norteamericanos desempeñan cargos de autoridad y durante este año tendrán que servir al pueblo. De acuerdo con los usos y costumbres, no perciben algún salario por sus servicios y, por tanto, tienen que vivir de los billetes verdes que ahorraron allende la frontera.
FALTAN EMPLEOS
En San Miguel del Valle únicamente el 29.21 por ciento de la población mayor de 12 años está ocupada laboralmente.
Inocencio Hernández López y Sócrates Hernández Hernández son dos migrantes que por más de 37 años han vivido y trabajado en los Estados Unidos de Norteamérica; sin embargo, no han perdido la relación con su pueblo. Durante todo ese tiempo han pagado sus tequios o han contratado a otros paisanos para el desempeño de cargos en el pueblo.
También forman parte del Comisariado de Bienes Comunales, por lo que participan así mismo en los tequios y acciones para la preservación, cuidado y protección del bosque y las tierras de cultivo. Todo desde Estados Unidos, donde radican y laboran.
Migrantes que lograron obtener la ciudadanía norteamericana gobiernan la agencia municipal de San Miguel del Valle, Villa de Díaz Ordaz. FOTO: Mario Jiménez
UBICACIÓN
San Miguel del Valle se ubica a 37 kilómetros al oriente de la ciudad de Oaxaca, por la carretera que conduce al Istmo de Tehuantepec; en el municipio de Tlacolula de Matamoros se encuentra la desviación a Villa Díaz Ordaz y 8 kilómetros adelante, se llega a la agencia municipal.
"Soy mexicano y norteamericano”
En la oficina de la agencia municipal, Hernández López comenta que desde hace 40 años viaja constantemente al país del norte para trabajar. “Gracias a Dios ya soy ciudadano mexicano y norteamericano, haciendo vida allá; tengo hijos que radican allá y otros que van y vienen. Ahora me tocó hacer servicio, pero en cuanto termine con esto, me voy otra vez para los Estados Unidos”.
El agente municipal suplente expresa que este año le dieron un cargo en la agencia, por lo que tiene que estar aquí estos 12 meses. “Yo aquí tengo a mi esposa, por temporadas nada más voy a trabajar a los Estados Unidos, pero ya soy residente”.
-¿Cuántos años tenía cuando se fue la primera vez?
-Escasos 22 años.
-¿Y por qué se fue?
-Pues por la falta de trabajo, aquí no hay más que la agricultura y no alcanza esto para vivir; por eso muchos nos vamos, unos vamos y venimos; otros se van y hacen vida allá, ya no regresan.
-¿Dónde trabaja?
-Bueno, primero estuve en Los Ángeles, California, pero no me gustó, así que me fui a Las Vegas. Ahí trabajo en una compañía de casinos, a ese lugar voy a regresar cuando cumpla mi servicio.
"No cambio a mi pueblo"
Don Inocencio señala que a pesar de laborar desde hace tanto tiempo en el país del norte, “no cambio mi pueblo, San Miguel del Valle, por nada”.
“Aquí tengo mi raíz, aquí está mi esposa, aquí nacieron mis hijos, por eso prefiero estar aquí, allá nada más voy a trabajar y me regreso. Uno se va por la necesidad de hacer algo, que no puede uno hacer aquí, pero el corazón está de este lado; el hambre nos obliga a ir allá”.
-¿Cómo les va con Donald Trump?
-Pues al principio mal, pero la gente se ha ido acostumbrando porque ellos viven de los latinos, nos necesitan.
-¿Su familia no ha querido irse para el norte?
-No, porque yo les platico lo que se sufre ahí; quiero llevar a mi esposa para que conozca, pero nada más.
“Soy ciudadano americano desde 1998”
Por su parte, el síndico municipal auxiliar Hernández Hernández, manifiesta que entró por primera vez a los Estados Unidos en 1980, hace ya 37 años, y gracias a la aministía de 1985 logró arreglar sus documentos para regularizar su situación migratoria; 10 años después obtuvo la ciudadanía.
“Soy ciudadano americano desde 1998, por lo que puedo entrar y salir de ese país, aunque toda mi familia ya vive conmigo allá, mi esposa, mis hijos y mis nietos; mi esposa está ahorita aquí conmigo, pero terminando el cargo nos regresamos”.
-¿O sea que regresó a su pueblo sólo para servir?
-Sí.
-¿Por qué no pagó para que otro desempeñara el cargo?
-Eso se puede hacer cuando el cargo no es tan importante, pero el de síndico sí lo es, entonces no se puede.
Manifiesta que a pesar de vivir en el país vecino del norte, ha estado atento al cumplimiento de los cargos en la agencia municipal. “Si no puedo venir a hacer el tequio y cualquier otra actividad, pago a alguien para que la haga, pero el cargo que me tocó este año requiere que yo esté acá, por eso vine”.
No hay trabajo
El señor Socrátes comenta que muchos jóvenes del pueblo emigran porque no hay trabajo. “Aquí la siembra es de temporal y cada vez es más mala, hay mucha sequía, algunos se ayudan con la artesanía de la lana pero es poco, entonces tienen que salir a los Estados Unidos para mejorar; el problema es que la inmensa mayoría no puede regresar rápido porque no tienen papeles y ahora ya los coyotes cobran muy caro, hasta 15 mil dólares por pasar a los paisanos”.
Los jóvenes y niños tienen como objetivo cruzar la frontera, como lo han hecho sus padres. FOTO: Mario Jiménez
Añade que radica con toda su familia en San José California, “pero estamos permanentemente vinculados con la comunidad, aquí se aplican los usos y costumbres y me dijeron: aquí te toca ahora y, además, bueno, además es bonito”.
Recuerda que sus paisanos radican en Los Ángeles, Las Vegas, Chicago, Fresno y Sacramento, porque muchos se dedican al trabajo del campo.
Migración vence a la pobreza
Observa que gracias a la migración, en el pueblo no se ve tanta pobreza. “Hay muchas casas de tabicón y ladrillo, porque muchos ya salen con la mentalidad de que si se van a los Estados Unidos es para ahorrar, para poder hacerse de algún patrimonio, porque si van a irse para tomar, para qué se van hasta allá, para qué van tan lejos, que tomen aquí”.
La mayoría de las casas son de tabicón, ladrillo rojo y colados de cemento, gracias a los recursos que envían los migrantes. FOTO: Mario Jiménez
-¿Hay otro integrante del Cabildo que sea también migrante y haya venido para desempeñar el cargo?
-Sí, el alcalde, pero se tuvo que regresar porque está gestionando la residencia de su hija y tenía que firmar algunos documentos. Es un poco difícil, porque muchos tenemos la vida hecha allá y entonces tenemos que ir o venir.
Ambas autoridades municipales coinciden en que para poder demandar sus derechos, “es necesario primero cumplir con los servicios y obligaciones; los dos somos comuneros y tenemos la obligatoriedad de servir, lo mismo que al pueblo, porque aquí está nuestra raíz; hay otros que se han ido, por ejemplo a Chiapas y han dejado de cumplir con sus obligaciones, así que perdieron todos sus derechos y ahora sólo vienen a que los entierren en San Miguel del Valle”.
