LA CIÉNEGA ZIMATLÁN, Oaxaca.- Hace un año, el desbordamiento del río Atoyac mató las esperanzas de los campesinos dedicados a la siembra de caña de azúcar, porque toda su producción que iban a cosechar para las festividades de Todos Santos y el Día de Muertos, quedaron bajo el agua por las fuertes lluvias del mes de septiembre.
Y no solamente fueron los cañaverales, sino también sembradíos de maíz, frijol y alfalfa, en una extensión de aproximadamente 400 hectáreas, que se ubica en las inmediaciones del paraje La Tembladera, localizado entre el río y un canal procedente de la Villa de Zaachila.
Fue tan grande el desbordamiento del río, que después de superar el bordo derecho, superó el camino que enlaza a la carretera Oaxaca-Zimatlán de Álvarez y debió ser cerrado para no poner en riesgo la seguridad de la población.
Como era de esperarse, la anegación de los cañaverales provocó la pudrición de la raíz o el enraizamiento del tronco y hasta su derribe.
Además, la planta quedó manchada por el lodo de las aguas contaminadas que arrastra el río Atoyac desde el Valle de Etla, pasando por la ciudad de Oaxaca de Juárez, Santa Cruz Xoxocotlán, San Bartolo Coyotepec y la Villa de Zaachila.
Ante esto, la producción terminó como alimento para el ganado, porque no había alguna opción de comercialización; ni en el trapiche asentado en la municipalidad, fue recibida.
Algunos campesinos han empezado a cortar la caña, para evitar mayores pérdidas
Ahora, la sequía
Eso, fue el año pasado, porque ahora fue la escasez de lluvia la que malogró la cosecha.
“Hay caña, pero no de buena calidad, porque faltó el agua”, afirmó Omar León Ramírez, uno de los principales productores de esta comunidad.
De esta manera, si bien no será pérdida total como el año pasado, la producción no será la óptima, ni la esperada en las seis hectáreas cultivadas.
“Si hubiera caído un buen temporal, porque la caña necesita agua, pero no tanta, habría tenido buena caña, porque hace crecer a la mata a su mayor potencial”, indicó.
Con esto, el rendimiento en la producción disminuirá y como consecuencia, las ganancias económicas, durante su comercialización en municipios de los Valles Centrales y en el Mercado de Abasto Margarita Maza, en la ciudad de Oaxaca de Juárez.
“La caña no está saliendo de buena calidad, sino de media, porque el canuto no creció suficiente. Está un poco dura y se empieza a picar por no tener agua suficiente. Eso nos pega, porque baja el precio”, asentó.
Puras pérdidas
De hecho, el beneficio económico se reducirá bastante, porque los productores están utilizando el riego para ayudar al desarrollo de la planta.
“La lluvia ayuda mucho, ahora estamos gastando más con el riego. Eso, era lo que nos ahorrábamos”, añadió.
A pesar de esta situación adversa, los campesinos seguirán sembrando caña de azúcar, por ser el campo su único sostén.
“Lo que pasa es que a eso nos dedicamos, vivimos con lo poquito que nos deja. Como no estudiamos, no sabemos hacer otra cosa”, apuntó.
Vino de Asia
La caña de azúcar o simplemente caña, es una especie de planta perteneciente a la familia de las poáceas. Es una planta proveniente del sureste asiático. La expansión musulmana supuso la introducción de la planta en territorios donde hasta entonces no se cultivaba. Así, llegó al continente europeo, más en concreto a la zona costera entre las ciudades de Málaga y Motril, siendo esta franja la única zona de Europa donde arraigó.
Posteriormente, los españoles llevaron la planta, primero a las islas Canarias, y luego a América. Así, este cultivo se desarrolla en países como Cuba, Guatemala, Brasil, México, Argentina, Perú, Ecuador, República Dominicana, Colombia y Venezuela.
La caña en el Día de Muertos
El arco del altar se realiza con cañas, ramas de limonada o palma, hojas y tronco de plátano, flores de cempasúchil, flores de papel crepé y banderitas de papel picado, donde se cuelgan frutas y figuras de azúcar, que significan que el Señor está con los difuntos.
