Cada que la lluvia moja la ciudad, las cuentas por pagar del hostal que Armando Ángel administra junto con su hermano bajan.
El sistema de captación que se instaló hace cinco años en 100 metros cuadrados de techo vuelven un líquido que se desperdicia en fuente de suministro.
A la semana, si el hostal está al tope de su capacidad, requiere una inversión de 2 mil 800 pesos para el pago de cuatro servicios particulares de pipas que llenen una cisterna con capacidad de 12 mil litros.
En cambio, en temporada de lluvias, “una precipitación fuerte” les permite captar 3 mil litros en promedio, mientras en la mayoría de calles el agua se anega y encharca dificultando por momentos las actividades cotidianas.
Con la asesoría del Instituto de la Naturaleza y la Sociedad Oaxaqueña (INSO), este hostal que se localiza en la calle de Tinoco y Palacios, en el centro histórico, hace lo que la mayoría de casas habitación, comercios y edificios públicos no contemplan, adecuar su sistema hidráulico para aprovechar el agua limpia que cae del cielo.
El director del INSO, Juan José Consejo Dueñas, reconoce el sistema de captación de agua de lluvias del hostal de Armando Ángel como un ejemplo exitoso de la cosecha de lluvia en zonas urbanas.
El tlaloque, la clave
El sistema que ayudaron a instalar, brindando la asesoría gratuita y mano de obra, se basa en utilizar los techos como superficie de captación para conducir el agua por canaletas que llegan a un filtro o tlaloque que permite canalizar el agua sucia para riego de jardines y que el agua limpia, libre de sedimentos se almacene en la cisterna.
Al fondo del hostal, después de pasar por el área de sanitarios y regaderas de la parte baja, Armando se dirige a un pequeño cuarto de menos de dos metros cuadrados, donde desemboca toda la tubería a una cisterna, tanto la del sistema de captación pluvial, como la que se suministra a través de pipas o la que llega escasamente por el Sistema de Administración de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca.
Ahí, antes de que el agua de lluvia se almacene, pasa por un tlaloque, un invento mexicano que toma su nombre de quienes en la mitología mexica eran ayudantes de Tláloc para repartir en vasijas el agua de lluvia.
Ese invento, conectado al final de la tubería y antes de la cisterna, funciona de tal manera que separa la suciedad que arrastra la lluvia por los techos e impide que entre a la cisterna.
La capacidad del tlaloque permite conectar superficies de captación de hasta 140 metros cuadrados porque su capacidad es de 210 litros.
Su proceso interno permite eliminar la mayor parte de los contaminantes, lo que se complementa con un reductor de turbulencia, una pichancha flotante, un tren de filtrado y sistemas de desinfección y potabilización.
Nada para aprovecharla
En la ciudad de Oaxaca “no hacemos prácticamente nada para la captación de agua de lluvia, es un renglón que debería ser muy importante”, pero no se hace a nivel habitacional, comercial o en instituciones públicas”.
Se estima que en temporada de secas la captación de agua de lluvia se reduce a dos mililitros y en temporada de lluvias puede aumentar hasta a 50 milímetros, un volumen que empieza a ser desastroso para una ciudad que no eficienta la captación de agua pluvial.
“Tampoco hacemos colecta del agua que cae en el pavimento. Una ciudad moderna tendría un sistema para el manejo del agua pluvial y otro para el drenaje, pero lo que hacemos es juntar todo, contaminar y desaprovechar el agua”, reprocha.
Pero ese desperdicio no siempre fue la constante en la ciudad, cuando ésta floreció en la época colonial edificaciones como el Exconvento de Santo Domingo tenían un sistema que se reconstruyó para mantener el Jardín Etnobotánico, además de que en casas antiguas se conservan los vestigios de que sí se captaba el agua de lluvia.
Si se impulsarán auditorías hidrícas, Consejo Dueñas cree que se podría ayudar a la gente a lograr un mejor manejo del agua, evitando fugas al interior de las casas e implementando sistemas de captación de la lluvia.
Recuperar la inversión
En el caso del hostal que administra Armando, todo el material fue adquirido por los propietarios y la asesoría corrió a cargo del INSO.
Al año siguiente la primera temporada de lluvias permitió recuperar la inversión, los otros cuatro años han sido ahorrar dinero evitando el pago del servicio de pipas porque el sistema de suministro de SAPAO es deficiente.
“El agua de lluvia no cubre las necesidades, pero permite esperar a que llegue el agua que envía SAPAO o evita que paguemos por una pipa”, reconoce.
Aunque la captación y uso del agua de lluvia permite almacenar un gran volumen para utilizarla en la temporada de secas, si permite que el hostal disponga de agua en la temporada de afluencia turística más alta del año.
Y es que generalmente la temporada de lluvias y la Guelaguetza, en las dos últimas semanas de julio, coinciden, pero las deficiencias en el suministro de agua persisten.
“Entendemos que es un tema muy caro, de infraestructura que no hará el gobierno, no se va a solucionar pronto”, por eso el sistema de captación de agua tiene la función de crear un oasis en un desierto citadino.
EQUIPO
Para aprovechar el agua de lluvia se requiere un sistema de captación diseñado para interceptar, recolectar y almacenarla.
-¿Qué se requiere?
Una superficie de captura/techos
Un módulo de recolección o distribución del agua/canaletas
Un módulo de conducción/tuberías
Un desviador de primeras lluvias/filtro/tlaloque
Cisterna o tinacos para almacenamiento
--Uso del agua pluvial:
Riego del jardín
Para los sanitarios
Aseo de pisos, interiores y exteriores
Lavado de ropa y trastes
