LOMA BONITA, Oaxaca.- De poco le vale a los productores que éste sea el cuarto municipio del país con más hectáreas cultivadas de piña, la comercialización sigue en picada y en este año alcanzaron el peor declive en su precio por tonelada.
Sin esquivar la realidad, José Meza Ramírez admite que el Sistema Producto Piña en Oaxaca que preside, está caduco o inactivo. Hasta el 2016, la Sagarpa y la Sedapa todavía alcanzaron a otorgarle 260 mil pesos anuales como parte del fondo de fortalecimiento a la cadena productiva.
“Estamos inactivos, todos los sistemas producto están caducados, estamos esperando a saber si se van a reactivar”, cuenta a la entrada de su rancho El Dorado, donde destina seis hectáreas a la siembra de piña, “entre producción y mantenimiento”.
Sabormex, empresa que acostumbraba llevarse la mayor parte de la producción a su fábrica en Puebla, desde inicio de este año estuvo parada. FOTO: Mario Jiménez
¿Sobreproducción o falta de comercialización?
Mientras otros productores ya empezaron con la cosecha, él se ha vuelto prudente. Trata de hacerlo hasta enero próximo, “para que no salgamos todos” y saturar el mercado local.
Aunque el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) reporta que en este municipio de la Cuenca se sembraron mil 310 hectáreas, él estima que en toda la región suelen sumar mil 800, pero en este 2018 se incrementó a dos mil 800.
El problema es que de lo sembrado, sólo se vendió o transformó el 60 por ciento de la producción; “lo demás se pudrió en el campo”.
La raíz de esa depresión agrícola fue el mal precio de la tonelada de piña en fresco. Si noviembre del año pasado todavía lograban un precio de 3 mil 400 pesos por tonelada en las empacadoras que la procesan en almíbar, en diciembre se redujo un 300 por ciento; no la pagaban a más de 800 pesos.
Las importaciones de piña procesada en Tailandia, por su bajo costo, hace, que el mercado no consuma la producción nacional.
El jugo de la piña se utiliza como ingrediente en la fermentación del tepache. FOTO: Mario Jiménez
Ni lo que se invirtió
Esa decisión tiene un efecto recesivo en la operatividad de las cinco agroindustrias en la zona e incluso en Sabormex, empresa que acostumbraba llevarse la mayor parte de la producción a su fábrica en Puebla, pero que desde inicio de año estuvo parada.
En 2018, la precarización del precio de la piña ha llegado a un punto extremo que sólo pueden recibir 200 pesos por tonelada, como si el panorama sólo pudiera ser “de jodido para abajo”.
Y de inmediato, José Meza hace una ecuación básica e ilustrativa: “Un carro con 10 toneladas lo pagaban a 2 mil pesos, es una mentada de madre”.
Los costos de producción están por encima del precio de venta. Para obtener 60 toneladas de piña cayena de una hectárea, se necesita pagar 140 jornales. Con todo lo que se requiere, pueden sumar 120 mil pesos, 90 por ciento menos del peor precio que se ofrece cuando el mercado local se satura y las procesadoras paran porque sus bodegas están llenas a falta de mercado.
El problema central es uno sólo: la nula comercialización.
