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El regreso de un patriota; el 15 de julio de 1867 el presidente Benito Juárez entra a la capital de la república

Foto(s): Cortesía
Redacción

El señor Juárez volvía de un largo peregrinaje por los polvosos caminos de la patria. A bordo de un austero carruaje, recorrió más de dos mil kilómetros durante cuatro años de andar a salto de mata, sin perder nunca la dignidad, ni el orgullo liberal y mantener inalterable “la férrea decisión de sostener a la República”.


Ahora venía de San Luis Potosí, última sede oficial de su gobierno errante, donde se entera de la derrota definitiva del ejército invasor. Allí recibe a Concepción Lombardo de Miramón y a la princesa Salm Salm que le suplicaron perdonara la vida de Maximiliano.


En la sede del gobierno del Estado, le es devuelto “su tesoro” que había confiado en  manos de campesinos patriotas de El Gatuño, ranchería cercana a Matamoros, hacía 3 años: el Archivo de la Nación.



El viernes 13 de julio de 1867, el presidente Juárez llegó a Tlalnepantla, donde fue recibido por Porfirio Díaz. Cuenta Paco Ignacio Taibo, en Patria: “Si Díaz esperaba ser invitado por el presidente a entrar en su coche a la capital, Juárez recibió con frialdad su saludo y continuó solo en el carruaje. De alguna manera le estaba cobrando su demora en auxiliar a Escobedo en Querétaro y en tomar la capital”.  


El viajero ilustre pernoctó en Chapultepec durante dos días porque el Ayuntamiento de la ciudad de México le pidió ese tiempo, necesario para terminar los preparativos para la recepción que sería el lunes 15 de julio.


Eses día, el presidente ingresó a la Ciudad de México, desde Chapultepec. Ingresó por la Puerta de Belén y recorrió el Paseo de Bucareli, “entre una plebe zumbadora y turbulenta”, según El Nigromante. El Jefe Político de la ciudad, Juan José Baz y el Consejo Municipal, lo saludan con elogios y loas; el presidente responde: “Los elogios con los que ensalzan mi conducta no me envanecen, porque tengo la convicción de no haber más que llenado los deberes de cualquier ciudadano que hubiera estado en mi puesto al ser agredida la Nación por un ejército extranjero. Cumplía a mi deber resistir sin descanso hasta salvar las instituciones y la independencia que el pueblo mexicano había confiado a mi custodia”.


Paco Ignacio Taibo consigna que José C. Valadez anotaría: “Juárez no era orador, pero hablaba con mucha firmeza, gracias a lo cual hacía que sus palabras fueran espejo de las esperanzas propias y ajenas”.


La patria agradecida


Una vez instalado en las oficinas del Palacio Nacional -es digno mencionar que Porfirio Díaz no izó la bandera en Palacio Nacional, para que lo hiciera el presidente-, Juárez redactará un manifiesto que lanzó a la Nación que será dado a conocer hasta el día siguiente:


“Mexicanos: El Gobierno nacional vuelve hoy a establecer su residencia en la ciudad de México, de la que salió hace cuatro años. Llevó entonces la resolución de no abandonar jamás el cumplimiento de sus deberes, tanto más sagrados, cuanto mayor era el conflicto de la nación. Fue con la segura confianza de que el pueblo mexicano lucharía sin cesar contra la inicua invasión extranjera, en defensa de sus derechos y de su libertad. Salió el Gobierno para seguir sosteniendo la bandera de la patria por todo el tiempo que fuera necesario, hasta obtener el triunfo de la causa santa de la independencia y de las instituciones de la República.



Lo han alcanzado los buenos hijos de México, combatiendo solos, sin auxilio de nadie, sin recursos, sin los elementos necesarios para la guerra. Han derramado su sangre con sublime patriotismo, arrostrando todos los sacrificios, antes que consentir en la pérdida de la República y de la libertad.


En nombre de la patria agradecida, tributo del más alto reconocimiento a los buenos mexicanos que la han defendido, y a sus dignos caudillos. El triunfo de la patria, que ha sido el objeto de sus nobles aspiraciones, será siempre su mayor título de gloria y el mejor premio de sus heroicos esfuerzos. (…)  Después de cuatro años, vuelve el Gobierno a la ciudad de México, con la banda de la Constitución y con las mismas leyes, sin haber dejado de existir un solo instante dentro del territorio nacional.


(…) Mexicanos: Encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios, será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República.


Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.


(… )Mexicanos: Hemos alcanzado el mayor bien que podíamos desear, viendo consumada por segunda vez la independencia de nuestra patria. Cooperemos todos para poder legarla a nuestros hijos en camino de prosperidad, amando y sosteniendo siempre nuestra independencia y nuestra libertad”.


“La Guerra de intervención había durado cinco años, seis meses y 13 días. Desde el inicio de la Revolución de Ayutla habían pasado 148 meses y un día, una eternidad”. (PIT I, La gloria y el ensueño que forjó una Patria).


Culmina así, el triunfo de la República Federal y son enterradas las aspiraciones monárquicas de los conservadores. Juárez ha ganado para siempre el respeto "de los países por su resistencia a la intervención extranjera y la gratitud y admiración de su pueblo".


MEMENTO


15 de julio de 1867: El presidente Benito Juárez entra a la capital de la República acompañado de sus ministros Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias e Ignacio Mejía, tras el triunfo de la República sobre el Segundo Imperio.


15 de julio de 1914: Victoriano Huerta renuncia a la Presidencia después del triunfo Constitucionalista.


17 de julio de 1861: El presidente Benito Juárez expide un decreto suspendiendo por dos años el pago de todas las deudas públicas, aún las contraídas con naciones extranjeras.


17 de julio de 1928: Aniversario de la muerte del general Álvaro Obregón, presidente de la República en 1920-1924, y presidente electo en 1928.


18 de julio de 1872: Aniversario de la muerte del ilustre presidente de México, Benito Juárez.


19 de julio de 1824: Agustín de Iturbide es fusilado en Padilla, Tamaulipas.


19 de julio de 1872: Tras la muerte de Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada asumió la Presidencia de la República.


20 de julio de 1923: Muere asesinado en Parral, Chihuahua, Francisco Villa, El Centauro del Norte, uno de los principales jefes de la Revolución Mexicana. Su acción militar fue clave para la derrota de Victoriano Huerta.


20 de julio de 1947: Nace Carlos Santana, destacado guitarrista mexicano.


21 de julio de 1822: Iturbide es coronado como el Emperador Agustín I de México.


21 de julio de 1846: Las tropas del general Mariano Arista se unen en Linares a las del general Tomás Mejía; se trasladan a Monterrey para defender la plaza del ejército norteamericano.

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