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El lector furtivo: Boris Vian

Foto(s): Cortesía
Redacción

No es común encontrar un personaje como Boris Vian, un hombre nacido en 1920 y que dejó huella en la mitad  del siglo pasado como uno de los actores relevantes de la intelectualidad francesa. La cardiopatía que lo llevó a la tumba y que sufría desde la infancia, lo condenó a una actividad frenética que tocaba muchos órdenes de la creación intelectual, el arte y la ciencia. Músico, compositor, actor y escritor, además de ingeniero inventor y atleta.


En su conjunto, la obra de Vian es un testimonio de los tiempos convulsos que le tocó vivir. Cuando niño el crack bursátil de 1929 provocó que su familia perdiera una considerable fortuna a grado que su padre, ya un hombre maduro, se vio obligado a trabajar por primera vez en su vida, lo que paradójicamente sólo les permitió vivir modestamente. Poco después llegó la fiebre reumática que dejaría como secuela la afectación cardiaca. Al poco tiempo, Francia se ve sacudida los sobresaltos de la Segunda Guerra Mundial, y la posguerra en un ambiente de reconstrucción y amenaza bélica latente.


Además de desafiar los pronósticos médicos, el autor francés dedicó buena parte de su vida a poner frente a la sociedad espejos incómodos de ver. Dos escándalos fueron determinantes para la mala fama de su obra: La canción “El desertor” y la novela “Escupiré sobre vuestras tumbas”.


En "El desertor", canción estrenada en 1954 mientras Francia ocupaba militarmente Argelia y  algunos otros territorios, Vian canta:


Acabo de recibir


mis papeles militares


para ir a la guerra


antes del miércoles por la noche.


Señor presidente


no quiero hacerlo


no estoy en la tierra


para matar a los pobres.


Los versos de "El desertor", aclamados por los pacifistas franceses y del mundo, fueron muy mal recibidos por el gobierno y sus simpatizantes.


Escupiré sobre vuestra tumba es una novela publicada en 1946, en el prefacio Boris Vian (quien figuraba como traductor de la misma) explica que el autor -Vernon Sullivan, un norteamericano que se consideraba a sí mismo más negro que blanco-, está imposibilitado para publicar en su propio país, así que deja su obra en Francia con Jean de Halluin, amigo de ambos. Vian traduce la novela y es publicada. La obra trata sobre el nuevo dependiente de la librería del pueblo, un desconocido cuyo único propósito es vengar la muerte de su hermano afroamericano, que fue linchado en el lugar.


La novela escandalizó por sus pasajes sexuales, su violencia y su postura antirracista, de manera que enfrentó un juicio por “ultrajes escritos a la moral”. Ante los requerimientos legales, Boris Vian debió comparecer y confesar la autoría de la misma. Desde ese momento, toda su obra literaria fue calificada como poco seria y vista como producto de un timador. Y ni qué decir que la leyenda urbana cuenta que el autor francés finalmente fue alcanzado por la muerte a los 39 años, mientras hacía corajes en el estreno de la adaptación fílmica de esta misma novela.


El tiempo reivindicó la obra de Vian y al día de hoy, canciones, obras de teatro, novelas y cuentos son obras consideradas de culto.

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