CIUDAD DE MÉXICO.- En la novela sueca reciente, poblada de personajes dispuestos a luchar contra el crimen y resolver los casos más intrincados, llama la atención Jonas Jonasson, que prefiere abordar el humor, con seres estrafalarios en situaciones surrealistas.
-Hace falta una literatura que haga reír a los lectores -señala Jonasson en entrevista vía correo electrónico. -Para mí, es extraño que la literatura de calidad presuntamente no deba ser chistosa o dejar buen sabor de boca; no veo el conflicto.
En sus libros, Jonasson se ríe de la monarquía, la religión, el sistema judicial y los medios; ni el rey o el primer ministro suecos se salvan de su parodia, pero, como él mismo ha dicho, ellos deben asumir como parte de su sueldo el ser blanco de bromas y chistes.
Con El abuelo que saltó por la ventana y se largó y La analfabeta que era un genio de los números, Jonasson se colocó en el mapa literario apenas en 2009.
Ahora comienza a circular en México su tercera novela, El matón que soñaba con un lugar en el paraíso (Salamandra), en la que un ex convicto, una reverenda sin fe y un perdedor unen fuerzas para abrirse paso en el mundo del crimen.
-Mis primeras dos novelas ya han vendido 14 millones de copias, y me enorgullece decir que los críticos internacionales tienden a tomar mis escritos como algo más que sólo un chiste o dos.
Asegura que la risa también lleva a la reflexión y, en su literatura, hay siempre una crítica escondida.
-Si no lidiáramos con la humanidad con una chispa en los ojos, no podríamos sobrevivir.
Aunque en sus libros, generalmente, los personajes son pillos que terminan saliéndose con la suya, como una especie de antihéroes.
-Porque los malos también se salen con la suya en la vida real, ¿no? -expresa. -En mi defensa: no hago a mis personajes totalmente malos, tienden a ser un poco más complicados que eso.
Jonasson apenas describe a los personajes, prefiere la acción que el adjetivo y, según él, sus personajes son totalmente irreales, no alguien con quien pueda uno toparse en la calle.
Sin embargo, se sorprende cuando se le pregunta qué futuro le augura a su obra en México, un país donde existen matones a sueldo (sicarios), gente que se alquila para propinar palizas, falsos predicadores que solicitan dinero y hasta personas que crean organizaciones civiles para beneficio personal, tal como sucede en su novela.
-Esa es quizá la pregunta más triste que he recibido jamás. Y la evidencia de que mis descripciones de la humanidad no son exageradas.
En sus obras, explica, es importante mantener la distancia con la violencia en sí y es raro que la describa a detalle.
-Para los lectores que viven la violencia real, quizá mi novela se convierte en otra cosa, para bien o para mal.
En El matón que soñaba con un lugar en el paraíso, la trama gira también en torno a la fe o la falta de ella, pero Jonasson afirma que su intención no es criticar a la Iglesia.
-¡He recibido una acogida abrumadoramente buena de la gente de la Iglesia! La gente me escribe y me da las gracias por difundir esperanza. Eso me hace muy feliz, pues mi intención jamás fue ser un crítico contra la religión. Sin revelar demasiado del final, se podría decir que el sicario mismo cae parado, todo gracias a Jesús.
Aún no sabe si Dios existe, señala, pero confía en que, si existe, debe ser un Dios con sentido del humor.
El hombre más peligroso
El personaje principal de El matón que soñaba con un lugar en el paraíso, Johan Andersson o Asesino Anders, es un ex convicto.
Al verse libre, promete matar lo menos posible en el futuro. Pero su currículum se limita a tres eventos: Un hacha en una espalda, un escopetazo en una cara y un degüello. Y su cultura consiste en conocer a fondo cómo funciona el aspecto legal en los ambientes menos legales de Estocolmo.
Un alma perdida que termina descrita por los medios como el hombre más peligroso de Suecia.
A Per Persson, le ha tocado conocer de cerca los bajos fondos como recepcionista de un hotel de mala muerte, nunca le había interesado la religión y siente que la vida lo ha estafado.
Johanna Kjellander es una pastora luterana de la iglesia de Suecia, desempleada y sin fe, pero que busca incautos en la calle para intercambiar oraciones por dinero.
El encuentro de estos tres marginados desata la trama de esta nueva novela. Ellos desarrollan un servicio de palizas, estafan dinero a feligreses de una improvisada iglesia y se valen de artimañas para sacar provecho económico.
La reverenda y el recepcionista se sorprenden de la cantidad de personas dispuestas a pagar lo que sea y hasta gastarse todos los ahorros de su vida con tal de cobrar alguna venganza, personas de una moral torcida en un país como Suecia, que lleva más de 200 años sin guerras y con un alto nivel de vida.
El escritor de la isla
Jonasson alcanzó la fama con su primera novela, El abuelo que saltó por la ventana y se largó, la historia de Allan Karlsson, quien, a punto de celebrar 100 años de vida, se escapa del geriátrico y emprende una aventura.
En la novela, se entrelazan thriller y comedia, con grandes dosis de sarcasmo; un abuelo que se convierte en una máquina de matar y se ve envuelto en una serie de equívocos, robos y muertes.
Jonasson publicó por primera vez a los 47 años, después de haber tenido éxito como periodista y como empresario, con una productora de televisión que vendió en 12 millones de euros.
Como su personaje, un día decide abandonar todo, vender su empresa y cambiar el rumbo de su vida. No sólo se estrena como escritor, sino que se casa, forma una familia y se retira a una isla.
Su segunda novela, La analfabeta que era un genio de los números, también se convirtió en best seller. Aquí, una joven afanadora se ve envuelta en una intriga internacional y será pieza clave para evitar un desastre nuclear.
Jonasson asegura que el escritor siempre estuvo latente en él, con historias rondando su cabeza y algunos manuscritos en el cajón, pero lo que nunca se imaginó fue llegar a ser fenómeno internacional de ventas.
Además, la versión fílmica de El abuelo que saltó por la ventana y se marchó es considerada la película más vista en la historia del cine sueco, y ya se prepara una serie televisiva inspirada en El matón que soñaba con un lugar en el paraíso.
Ahora, con apenas tres libros, Jonasson es una celebridad internacional, pero vive con su hijo en una isla, lejos del bullicio mediático y dedicado a la literatura.
Asegura que su vida no ha cambiado tanto, pues trata de mantenerse bajo el radar y, en cuanto a lo económico, ya contaba con independencia financiera antes de escribir su primer libro.
-Todo lo que necesitaba era una identidad después de que vendí mi compañía de medios. Desde hace cinco años, llevo una vida tranquila en la hermosa isla sueca de Gotland, en el Mar Báltico, un lugar sereno, histórico, soleado, cultural y pacífico.
Siente como si los 57 mil habitantes de la isla se conocieran todos. Incluso, dice, la ciudad principal de Gotland, Visby, es considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad.
-Aquí puedo ser yo -concluye.
