El inicio del ciclo escolar desde la difusión masiva de programas educativos por televisión, margina a quienes, por alguna discapacidad, trastorno o problema de lenguaje y aprendizaje, requieren de una atención personalizada.
“Buscaremos la forma de ver junto con él los programas en la televisión, pero tendríamos que platicarle lo que vimos, con unas palabras más simples para que lo entienda”, asegura Neftalí Jiménez Hernández, padre de Neftalí, adolescente de 16 años con trastorno del espectro autista.
En la sala de la casa de Neftalí, en la agencia de Trinidad de Viguera, perteneciente al municipio de Oaxaca de Juárez, Neftalí escucha a su padre, pero se mantiene en silencio. Ninguno de los dos sabe que él es uno de los 602 mil 208 alumnos de educación especial que la Secretaría de Educación Pública (SEP) contabilizó en el ciclo 2019-2020.
Mensajes masivos
Neftalí, al igual que su esposa Esther Hernández Martínez ya se mentalizan a ver todos los programas de Aprende en Casa II a partir del lunes 24 de agosto, pero la realidad es que de la barra programática que presentó la SEP, hay muy poco para Neftalí o para ellos como tutores.
Las opciones de programas disponibles terminan en secundaria, cuando Neftalí debe iniciar la capacitación laboral, el último nivel del Centro de Atención Múltiple (CAM) de San Pablo, Etla, al que acudió hasta marzo.
Esther recuerda esa rutina de salir de casa temprano y recorrer cuatro kilómetros para que Neftalí tuviera clases de 8:00 a 13 horas, de lunes a viernes, pues el simple recorrido significaba una terapia para él.
Fue ella quien descubrió que a los tres años su hijo tenía un trastorno que le impedía quedarse quieto y atender las instrucciones en el preescolar público al que asistía. Tampoco podía trazar una línea en su cuaderno, “sólo rayaba”.
Tuvo que darse el tiempo para observar a Neftalí en clase y junto con su esposo Neftalí buscar ayuda profesional para que lograran un diagnóstico certero: autismo, esa enfermedad que impacta el desarrollo del cerebro, lo que la persona percibe y cómo socializa con otras.
Atención personalizada
Con asesoría médica, Esther y Neftali se empeñaron en que su hijo asistiera a la escuela y entrando la adolescencia llegaron al CAM de San Pablo Etla, donde su directora, la psicóloga Hera García Contreras, lo conoce muy bien.
“Neftalí es muy auditivo. Con la práctica y el ejemplo aprende más. Es vulnerable a los ruidos fuertes y hasta el ruido de un lápiz que se cae lo irritan. Cuando se le empiezan a enrojecer las ojeras es señal de que puede estallar aventando el cuaderno o gritar y ese es el momento justo para invitarle a dar una vuelta a la cancha o ponerle la música que le tranquiliza”, afirma con seguridad.
Carencias
El cierre de las aulas y escuelas por la pandemia de COVID-19 planteó un reto doble a quienes están en una institución de educación especial, con niñas, niños o adolescentes cuyas discapacidades son diversas y las carencias en casa también.
“Afortunadamente la familia de Neftalí tiene ventajas tecnológicas. Pero aún así, requiere una atención más personalizada y algunos temas de Aprende en Casa II sí podrán utilizarse, pero adecuándolos a sus características”, aclara.
La supervisora de educación especial a la que depende el CAM de San Pablo Etla y otros 14 y (Unidades de Servicio y Apoyo a la Educación Regular) en Valles Centrales, Grindelia López Hernández explica que el personal se prepara para complementar los contenidos educativos con videos y audios en lenguas como el zapoteco, los cuales harán llegar por WhatsApp.
También diseñaron ficheros o cuadernillos que entregan de manera directa al alumnado en casa. “Ya no nos preocupamos mucho, porque al término del ciclo escolar buscamos nuestras propias estrategias que vamos a aplicar de acuerdo a las características de atención del alumnado y el medio en que se desarrollan, porque hay características diferentes”, abunda.
Reto doble
Para la asesora Técnico Pedagógico que da acompañamiento a CAMs como el de San Pablo Etla, Monserrat Espinoza, la pandemia visibilizó diversos retos que en el caso de la educación especial “ya los teníamos identificados y los afrontamos día a día”,
Mientras la pandemia esté activa y el alumnado de educación especial no regrese a las aulas, “es más trabajo para tutores y docentes”.
Además de diseñar materiales acordes a las necesidades del alumnado, antes del lunes 24 realizarán una serie de visitas domiciliarias a los alumnos que lo requieran.
“Ya era un reto la educación especial, ahora es la exigencia de hacerlo con más responsabilidad. Hay cosas que van a estar fuera de nuestro alcance, porque por su situación económica no todas las mamás o papás tienen el tiempo para dedicarles al menos 20 minutos a sus hijos o hijas”, reconoce.
Para la familia de Neftalí, el resguardo domiciliario ha hecho que él se sienta más encerrado, pero han implementado amor, paciencia y el acompañamiento de docentes para que el ciclo escolar no se centre únicamente en los programas de televisión de Aprende en Casa II, que no contemplas las necesidades que implica vivir con un trastorno que los hace ir a otro ritmo.
