Un grito interrumpió hasta entonces la casi tersa actividad:
“¡Ustedes, que señalan omisiones de las autoridades, han sido omisos con la sociedad; la maldición de Dios caerá sobre ustedes, por la simulación en que caen!”.
El grito a todo pulmón, de un ciudadano que se paró entre el público apenas terminaba el acto de Arturo Peimbert Calvo.
Cuarto informe de desplantes en la Defensoría, pues no acudieron ni representantes ni titulares de los Poderes Legislativo y Ejecutivo. Informe de casi 50 minutos, que el Ombudsman ocupó en señalar omisiones de las autoridades… pero no del organismo
Citada a las 10:00 horas, un grupo de profesores jubilados de la Sección 22 tornó gris un día claro para Peimbert. Tuvo que atenderlos y retrasar su acto protocolario por media hora.
Una enorme pantalla detrás de la mesa de la sesión; manteles azul pastel, flores blancas y azules, personal uniformado, el escenario.
El ombudsman, camisa blanca típica, pantalón caqui, zapatos café, inició la reunión y tras ello un informe de casi 47 minutos, en que no cesó en críticas al gobierno estatal. No hubo, en cambio, un balance autocrítico.
Tocó el turno al integrante del Consejo Ciudadano, Pedro Matías Arrazola:
“También hacemos un llamado respetuoso y fraterno al defensor, Arturo Peimbert, para que vea al conjunto del Consejo Ciudadano como un aliado suyo en la tarea que tiene, y que precisamente la información que se le solicita y la necesidad de seguir reflexionando conjuntamente sobre los casos le permitan interactuar mayormente con esta instancia.
Reclamo terso; Peimbert sólo asintió con la cabeza. Testigos, únicamente el representante del Poder Judicial, Rogelio Morales. Invitados de lujo, Carlos Holder, antiguo hombre de confianza de Bulmaro Rito Salinas, ex colaborador de Benjamín Robles y administrador municipal que jamás estuvo en San Juan Ozolotepec; más atrás, algunos dirigentes de organizaciones sociales.
Todo iba bien. Escasos aplausos, diana de la banda de música “Tierra de Reyes”. Hasta que:
“¡Defiendan la causa del pobre y del oprimido! ¡Háganle justicia, salven al menesteroso y al necesitado!… ¡Esta es una advertencia en el nombre de Cristo, rey de reyes y señor de señores! ¡Basta ya de simulación en esta Defensoría!
“¡Rotundamente se señala la simulación de los gobernantes, pero una simulación se vive cada día en la Defensoría. He sido testigo de eso! ¡He sufrido las consecuencias de esa simulación! ¡Y este llamado y advertencia es para el señor Arturo Peimbert!”…
Por cinco minutos el escaso y azorado auditorio guardó silencio. En silencio se retiró también el acusador, Lupino Ultreras Ortiz, quien se dijo ciudadano capitalino.
Peimbert dio por terminada la sesión. Repartió saludos; dio una entrevista, y ya no quiso saborear los bocadillos: fríos y duros tacos fritos, un tamal, y agua de sabores. “Vamos a interponer una queja en la Defensoría por tan pésimos alimentos”, le bromearon.
