La profesora de primer grado de la Escuela Primaria Benito Juárez de San Sebastián Etla, Liliana Santiago Romero no se conformó con dar clases vía Whatsapp y se da el tiempo para visitar, de una en una, las casas de sus 20 alumnos.
Como un aula móvil, cada tarde sube a su camioneta un mesabanco, una bocina y todos los materiales didácticos que le puedan servir en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Superar la adversidad
Después de acordar con la señora María Ortiz Sandoval el horario, día y lugar para impartir una clase a Ian, la maestra Liliana estaciona su camioneta en el patio de una casa sin barda, a unos pasos de la carretera federal 190, donde funciona un lava autos.
En cuanto ve a su maestra, Ian se emociona.
Sigue sin problemas todas las instrucciones tales como colocarse el cubreboca con diseños de Toy Story.
Se sienta en la silla que trajo para él y se apoya en la mesita donde trabajará por espacio de 40 minutos.
Con un par de pedazos de cartulina flourescente que pega en el medallón de su camioneta, ella trata de ambientar un salón de clases de primer grado grupo A, ese que ha estado cerrado desde la segunda quincena de marzo que la Secretaría de Educación Pública (SEP) determinó la suspensión de clases presenciales para mitigar los contagios de COVID-19.
Con otro hijo de 12 años en segundo de secundaria, un trabajo de medio tiempo en un invernadero y sin internet en casa, a la mamá de Ian se le ha complicado seguir el ciclo escolar 2020-2021 a distancia.
“Con la situación en la que estamos se nos está haciendo muy complicado. Como trabajo lo más difícil es tomarse el tiempo para enseñarle”, aunque su esposo se lleva a sus hijos Daniel e Ian a lavar autos en donde trabaja.
Luego que termina de trabajar, María se apura para llegar al lava autos, comer junto con Ian para que a las 4:00 de la tarde comience con sus clases vía whatsapp, la maestra les envía las actividades en orden y al terminar cada mamá o papá debe hacer llegar por esa vía las fotografías que evidencian lo realizado.
A pesar de ese acompañamiento a distancia, María reconoce que a veces no sabe cómo apoyar pedagógicamente a su hijo, sobre todo en los pasos que debe seguir para que refuerce la lectura que en parte domina Ian desde que terminó el preescolar.
Precisamente para reforzar la lectura, con un tubo de pegamento adhesivo vacío, un pedazo de papel y otro de cartón, la maestra Liliana armó una boca de cuya lengua salen 28 palabras.
Con curiosidad Ian jala la lengüeta hecha de papel, descubre la primera palabra, la lee sin problemas y sigue así, demostrando todo lo que es capaz de leer a sus seis años.
En unos vasos de unicel la maestra ha escrito los números e invita a Ian a formar cantidades de dos dígitos, lo que a él no se le dificulta.
Después, la maestra saca de su camioneta un pequeño pizarrón donde le dicta dos cantidades a Ian para que haga una suma horizontal.
El niño recurre a sus dedos para sumar hasta lograr el resultado correcto.
Con material de reciclaje
De la parte trasera de su camioneta la maestra Liliana saca materiales como un alfabeto de madera y otro que hizo con taparroscas de refrescos.
La idea, explica, es mostrarle a las mamás y papás de sus alumnos que los materiales didácticos se pueden realizar con material de reciclaje, sin que necesiten gastar o salir de casa para adquirirlos.
“Estamos en una situación difícil y a los padres no les puedo exigir un material muy caro. Yo quiero que entiendan que no necesitan gastar y se ayudan en su economía”, cuenta.
De los 26 alumnos de nuevo ingreso en la Escuela Primaria de San Sebastián, una primera visita la realizó a manera de diagnóstico, pues de parte de sus tutores pueden enviar evidencias que simulan que van muy adelantados.
“De esta manera no nos mostramos engañados e ir a visitarlos me permitió diseñar las actividades para cada uno, de acuerdo a su nivel y los logros que tienen”, además de que eso le permite una correcta planeación.
La mayor parte del trabajo escolar se hace en línea, a distancia, pero no todas las familias tienen acceso a internet, un teléfono con Whatsapp o el tiempo para apoyarles a realizar las actividades.
Las condiciones que vive la familia de Ian hizo que en el lava autos en el que trabaja su papá, la dueña del predio les compartiera la clave de su internet, de otra manera sería más complicado.
“Ellos están acompañados de mi y su mamá, pero la visita es para ver los logros, su mamá y su papá están haciendo un esfuerzo para que nunca falten a clases por Whatsapp y visitarlos me permite darles consejos y ayudarles a evitar que se estresen”, expresa con la satisfacción de no limitar su labor docente en esta contingencia.
Aunque Oaxaca volvió a semáforo amarillo, la antesala del verde que posibilitaría la reactivación de actividades presenciales en las escuelas, aún no hay fecha para un retorno a los salones.
