TEOCOCUILCO DE MARCOS PÉREZ, Arroyo Guacamaya, Oaxaca.- Para pasar una cuarentena con actividades lúdicas y recreativas, la profesora Lucía Medellín y los habitantes de esta agencia municipal, ubicada a una hora al noreste de la capital oaxaqueña, abrieron una biblioteca en la comunidad, la cual actualmente está cerrada debido a los cambios de autoridades municipales.
La profesora comparte que ella arribó a esta comunidad hace dos años, donde ha desarrollado programas con niños en situación vulnerable y diferentes situaciones sociales, por lo que la biblioteca es parte de estos proyectos.
Relata que parte del comité de la escuela primaria de la comunidad tenía como objetivo que en este espacio se impartieran cursos de computación, clases para el rescate del zapoteco, sobre todo para los niños que habitan en este lugar.
Lucy, como la conocen en la comunidad, afirma que aunque es originaria de Monterrey, Nuevo León, ya se siente una oaxaqueña más; además de que desde hace un año comenzó a vivir en Las Guacamayas, donde ha sido bien recibida por la comunidad.
A pesar de la pandemia, tanto niños, padres de familia y la profesora, continuaron su compromiso de las actividades lúdicas como fueron el colorear y crear mandalas; pero para revisar el proceso, Lucy asistía a cada casa manteniendo la sana distancia.
“Como no dejaban salir a los niños, yo iba a sus casas a leerles cuentos, hicimos un concurso de mandalas, continuamos fomentando la literatura infantil y los valores durante el confinamiento”, explica.
Comunidad acondiciona la biblioteca
Lucy agrega que metió el proyecto de la biblioteca en un concurso de la Secretaría de Cultura y salieron beneficiados con ocho mil pesos, lo cual les permitió llevar talleristas de bordado artesanal y gorros de lana.
“Yo soy muy creyente del empoderamiento de las comunidades y que ellos mismos logren grandes cosas y aunque en la pandemia estábamos todos muy temerosos, entre todos los habitantes acondicionamos el espacio para la biblioteca”, afirma.
Relata que encontraron un lugar sobre la calle principal de la población, la cual limpiaron y “comenzamos a ponerle luz”, además de que señala que se hizo durante el inicio de la pandemia por la COVID-19 y no tenían riesgo de contagio, debido a que la comunidad cerró sus puertas.
“Queríamos tener una forma de fomentar alegría en medio de la pandemia y aunque les costó confiar (a la población), al involucrarse hicimos distintas actividades lúdicas para que no la pasaran tan mal encerrados”, señala.
Talleres para todos
Lucy comenta que desde hace un año que abrió esta biblioteca, no sólo los niños, que van desde 1 hasta 12 años de edad, frecuentan este recinto, sino también los papás y hasta abuelitos, ya que los voluntarios del lugar ofrecen cursos de inglés, bailoterapia y más.
“Al ser un lugar turístico, me parece que es importante que tengan conocimiento de inglés, por eso se les imparte a niños y adultos”, subraya.
La profesora comparte que junto con voluntarios de Oaxaca y otros estados han creado bibliotecas y fomentado la lectura y valores en comunidades del Istmo de Tehuantepec, Valles Centrales y ahora en Las Guacamayas.
“Los voluntarios y mis hijas también dan clases de música, acondicionamiento físico y bailoterapia, además de que yo he capacitado a las personas para seguir manteniendo la biblioteca”, abunda.
Están capacitados para conservar la biblioteca
Lucía sabe que no estará para siempre en Las Guacamayas, por lo que desde el inicio de la biblioteca capacitó a las madres de familia y otras personas para que mantengan el espacio.
“Aunque Lucía se mueva, ellas ya saben cómo mantener el espacio”, asegura.
A pesar de que actualmente la biblioteca está cerrada debido a los usos y costumbres que se rigen en el lugar, Lucy no deja de dar sus talleres y cursos, pues las mamás y niños ya se acostumbraron a estar ocupados aprendiendo mucho.
“Las mamás me comentan que los niños pasan por la biblioteca y gritan: ‘Lucy, ya abre la biblioteca’ y ojalá pronto se vuelva realidad”, confiesa.



