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Asentamientos irregulares, por crecimiento urbano desordenado de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Llegaron atraídos por el precio: 10 mil pesos por un lote de 10 por 20 metros. Su realidad: invadieron una propiedad a cuya dueña le pagarán hasta cinco veces más que la oferta que los ancló a un pedazo de tierra donde no hay un sólo servicio básico.


Así están 200 familias que desde el martes oficialmente forman parte de la Colonia 21 de Marzo, en la parte más alta de la agencia municipal de Santa Rosa, la cual fue reconocida como parte del municipio de Oaxaca de Juárez.


El reconocimiento no les garantiza que las autoridades destinarán recursos para que hasta la punta del cerro, donde viven desde hace ocho años, llegue el agua potable, se introduzca el drenaje o se le dé forma de calles a las veredas que han ensanchado a la fuerza. Al menos, es el primer paso para que, una vez que el municipio valide al comité de la colonia puedan gestionar en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) la introducción de la energía eléctrica.


 


EN LA PUNTA DEL CERRO


Después del acceso principal a la Colonia del Maestro, todo es cuesta arriba. La tierra que baja del cerro sepulta el cemento o el pavimento que alcanza a llegar hasta la segunda sección de la colonia Vista Hermosa. No hay señalamientos que nombren las calles ni indiquen rutas.


El camión llega hasta la terminal que finaliza en “Manzana L”. Ahí empieza un intento de calle que se abrió como vereda. El resto es un camino empinado y agreste, acompañado de casas de lámina en cuyos techos colocan piedras para contrarrestar el efecto del viento. Escasas son las viviendas construidas de material.


A quienes viven entre estos cerros se les agrupa en una colonia que lleva por nombre el día y el mes que empezó el asentamiento ilegal: 17 de marzo. Se sabe que fue en el año 2009, pero una parte de quienes compraron, al descubrir que no era con la propietaria real, Rosa María Meixueiro Calderón, iniciaron el trámite de regularización ante la Dirección de Tenencia de la Tierra del Municipio de Oaxaca de Juárez, era la única vía para tener certeza jurídica.


El 21 de marzo de 2012 el tramite oficial comenzó, de ahí tomaron parte de la fecha para nombrar la nueva colonia, cuyo presidente, Herminio Hernández Romero, explica que el resto de lo que se conoce como Colonia 17 de Marzo, Los Encinos y Niño Artillero, se conforman de lotes vendidos por supuestos integrantes del Comité Particular Ejecutivo Agrario de San Jacinto Amilpas.


Originalmente donde están los cuatro polígonos de todos esos asentamientos fue parte del Rancho San Rafael, que el municipio de San Jacinto Amilpas intentó comprar en el Siglo XIX, pero que ahora su propiedad es acreditada por cuatro particulares, incluida Rosa María Meixueiro Calderón.


Para Dámaso Rojas Morales, quien impulsó la regularización de la “nueva” colonia, el que la mitad de este y otros tres polígonos conformen asentamientos irregulares se entiende en la ambición de personas que siguen vendiendo lotes a pesar de no ser los propietarios.


“En un tiempo fue la necesidad y la ignorancia, pero ya están sabidos que hay dueños”, advierte con un dejo de hartazgo de vivir los últimos ocho años en una colonia fuera de la legalidad, pretexto de las autoridades para no canalizar alguna inversión.


Esta colonia, junto con el resto de asentamientos humanos en los cerros que atraviesan el municipio de Oaxaca Juárez, es la radiografía de un crecimiento urbano desordenado. Engaños de quienes ofertan un pedazo de tierra a precio “accesible” y la necesidad de tener una vivienda propia han hecho una combinación que explica por qué las personas pueden llegar a vivir en lomeríos y cañadas, donde se carece de todos los servicios básicos.

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