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Amenaza: arroyo convertido en calle

Foto(s): Cortesía
Luis Ignacio Velásquez

La falta de planeación urbana, la sobrepoblación y la preeminencia del interés particular sobre el colectivo pone en riesgo a todos. Esto es evidente en la parte baja de la agencia municipal de Pueblo Nuevo, en los límites de la colonia Granjas y Huertos de San Jacinto Amilpas, donde el desvío del arroyo que conduce las aguas pluviales al río Atoyac genera grandes inundaciones en tiempos de lluvias.


En temporada de lluvias el agua que baja del cerro de Pueblo Nuevo corre en torrente hacia la parte baja, con dirección al río Atoyac, pero el bloqueo de los canales naturales de desagüe hace que el agua, tierra y arena se distribuya por los actuales terrenos del municipio de San Jacinto Amilpas.


La calle Sauces de esta municipalidad era el conducto por el cual las aguas pluviales llegaban hasta el gran Atoyac, y lo sigue siendo, solo que ahora ocasiona graves problemas a las personas que han instalado en ese lugar sus viviendas o negocios. Incluso los bomberos han sido tradicionalmente damnificados, toda vez que su cuartel fue edificado sobre esa larga vía desde la cual se observa el alto cerro de Pueblo Nuevo.


DON FRANCISCO


En los límites de Pueblo Nuevo y San Jacinto Amilpas, a escasos 50 metros donde se accede a la calle Sauces, los primeros habitantes fueron borrando el canal que sacaba el agua de la lluvia al río Atoyac. Hoy, las calles Venustiano Carranza y Álvaro Obregón son el conducto por el que el agua pluvial llega hasta un tramo de canalón cubierto de hierba verde.


La mancha urbana poco a poco fue tapando los canales que permitían el desfogue del agua o simplemente desviando su curso, para construir sus viviendas, así como sus carreteras.


Mientras cuida su hato de chivos, Don Francisco recuerda que en ese lugar existió una hacienda que cuidaba sus cultivos de las inundaciones con desagües, canales que dotaban de curso al líquido. “Así nunca entraba el agua a los terrenos, tenía su curso para llegar hasta el río Atoyac”.


“Hoy Sauces es una calle, cuando por ahí corría el agua, por eso cuando llueve mucho todo se inunda. Toda el agua de las partes altas baja por acá, por eso la gente ha tenido muchos pleitos, pero ellos mismos han venido cerrando los desagües; la gente desvió el curso para construir su casa, construyeron entre las zanjas, cuando eran arroyo naturales”.



Don Francisco recuerda cómo la invasión de la mancha urbana borró los canales que llevaban el agua pluvial al río Atoyac

Comenta que incluso su cuñado fue afectado en su terreno. “Los habitantes del lado de San Jacinto movieron el arroyo y después del agua entraba en el predio de mi cuñado, por lo que tuvo que poner unos bordos; pero ellos fueron los que invadieron el canal”.


“LLEGUÉ EN 1959”.


De cuerpo macizo aunque se apoya en dos bastones de madera para caminar, don Francisco comenta que llegó a vivir a la zona en 1959. “Por eso conozco los linderos y los terrenos de cada quién; yo trabajé 15 años en el rancho de los hermanos Julio y Gloria, ellos fueron dueños de todo este terreno y no se anegaban sus terrenos de agua, porque las aguas tenían sus salidas, no había problemas”.


“Pero llegaron después otras personas que fueron tapando los arroyos, se fueron metiendo, llegaron los fraccionamientos que fueron convirtiendo los desagües en caminos, carreteras, y ahora se quejan de las inundaciones, pero ellos mismo crearon su mal porque los zanjones se hicieron para que el agua pudiera llegar al río Atoyac”.


Subraya que los terrenos eran de sembradíos, no había casas habitación. “El problema es que se fue poblando todo esto y no respetaron nada”. Añade mientras observa el tramo de canal cubierto de hierba verde al que se dirigen sus animales para continuar alimentándose con avidez.


EL BOMBERO


En las instalaciones de Bomberos, donde se observan todavía costales rellenos de arena para contener el agua que corren en la temporada de lluvias por la calle Sauces e inunda la zona, el comandante de la estación comenta que hace seis meses se introdujo un tubo grande en el camino para tratar de conducir el agua pluvial.


“Por eso estamos en la expectativa para ver si sirve o no la obra, porque hasta ahorita no ha llovido bastante; aunque el otro día llovió fuerte y el agua no se metió a las instalaciones, pero no sabemos”.


-¿Y será suficiente para la cantidad de agua que baja de lo alto de Pueblo Nuevo?


-Pues no, porque el problema es que esto era un arroyo y lo convirtieron en calle, por eso baja todo el agua.


Sostiene que cada año se inundan las instalaciones de la estación, “por eso pusimos una pequeña barda en el frente, para intentar contener el agua; pero vamos a ver que pasa en esta ocasión”.

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