En las pasadas tres ediciones hemos tratado de explicar ciertas características propias de la crítica de arte, como son la descripción, en términos de los cinco elementos básicos del arte y del diseño: línea, color, espacio, luz y forma, así como del análisis de la pieza, teniendo en mente palabras y situaciones como equilibrio, texturas, puntos de enfoque. Una vez agotados ambos tópicos, pasamos ahora al trabajo de interpretación de la obra.
Es importante que al tratar de identificar el propósito de la obra, tengas siempre en mente lo que el autor haya querido expresar a través de su trabajo. En otras palabras, hay que responder a la pregunta, ¿qué crees que el artista trata de decir con la obra? ¿Por qué la creó? Para ello se debe tratar de resumir el significado general de la obra, según tu opinión, en términos neutrales que despierten la curiosidad del futuro público.
Ahora es momento de ser un poco más creativo en la subjetividad: describe tu propia reacción a la obra, puede ser sorpresa, espanto, atracción, alegría, miedo, algún sentimiento generado como reacción al contemplar el trabajo artístico. Procura que tu primer acercamiento con la obra sea a través del ojo de la sobriedad y mente clara, para evitar tener cualquier tipo de alucinación que te impida realizar un juicio crítico, certero y centrado sobre lo que observas, deja los viajes mentales para después.
Piensa cómo te sientes al mirar la obra. ¿Cuál crees que sea la atmósfera general de la obra? ¿Te recuerda a algo (ideas, experiencias, otras obras de arte)? también es importante la sensación que la obra causa al verla: tristeza, temor, alegría. El ambiente que genera la obra en su conjunto.
Recuerda utilizar un lenguaje expresivo en lugar de calificativo para hablar de tu reacción ante un trabajo artístico. Por ejemplo, ¿la atmósfera de la obra es triste, optimista o pacífica? ¿Describirías la obra como hermosa u horrenda? Usa ejemplos de la descripción y del análisis de la obra para explicar por qué piensas y sientes de la manera en que lo haces con respecto al trabajo artístico realizado.
Ahora sí, después de haber agotado los recursos anteriores, llega el momento de juzgar la obra; ello es con el fin de determinar si tú crees que la obra es exitosa o no. El objetivo, en este punto, va más allá de determinar si el arte es “bueno” o “malo”, en lugar de realizar juicios de valor que probablemente te harán terminar en problemas, enfócate en aclarar si crees que la obra es “exitosa” o "fallida". Por ejemplo, hazte las siguientes preguntas: ¿Crees que la obra expresa lo que el artista quiso expresar? ¿El artista usó bien las herramientas y las técnicas? ¿El arte es original o imita a otras obras? Es importante explicar cómo estás juzgando la obra.
Cuando hayas decidido acerca de algunos aspectos de la obra que juzgas, expresa claramente el enfoque de tu evaluación. Por ejemplo, puedes decir que estás juzgando la pieza con respecto a lo bien organizada que está, lo bien hecha desde un punto de vista técnico y la forma en que retrata exitosamente la atmósfera o los temas presuntos. Resume por qué crees que la obra es exitosa o fallida. En pocas oraciones, explica tu opinión de la obra. Da razones específicas para tu opinión usando la interpretación y el análisis de la obra que hiciste. Como consejo final recuerda, hay miles de formas de realizar de manera correcta una crítica a una obra de arte. El objetivo es transmitir claramente tu comprensión (y reacción) del arte, en lugar de decir si el arte es bueno o malo.
"Es importante utilizar un lenguaje expresivo en lugar de calificativo para hablar de tu reacción ante algún trabajo artístico. Por ejemplo, ¿la atmósfera de la obra es triste, optimista o pacífica?"
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