En México se arrastra un pendiente histórico con las mujeres, porque la gran mayoría están excluidas del sistema laboral por dedicarse a labores de cuidados del hogar y por carecer de ingresos propios.
Mientras que las que trabajan, no tienen ingreso suficiente para cubrir necesidades básicas y superar el umbral de pobreza. Todo esto, limita su autonomía y su derecho a una vida digna, libre de violencias.
De acuerdo con un reporte especial de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, publicado por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la situación económica de las mujeres refleja las condiciones de rezago, exclusión, precariedad, bajos salarios y múltiples desventajas, pues en México casi 22 millones de mujeres están fuera del sistema laboral, de las cuales 17.7 millones no están disponibles por estar dedicadas a las labores de cuidado de su hogar, sin remuneración. Además, 4.3 millones están desempleadas.
Aparte de esto, las desigualdades laborales que enfrentan las mujeres aumentan con el número de hijos que tienen, porque conforme se incrementa la cantidad de hijos, los ingresos que perciben son menores.
Las mujeres con un hijo ganan en promedio, 22 mil 504 pesos por trimestre, mientras que con cuatro hijos el ingreso es de 13 mil 583 pesos por trimestre.
Por otra parte, en México hay 15. 6 millones de jóvenes oportunidad son personas de 15 a 29 años de edad que se enfrentan a contextos adversos y que los llevan a vivir en exclusión y precariedad.
De este grupo, 8.2 millones son mujeres, el 53 por ciento de los jóvenes oportunidad. Y de ellas, 3.8 millones se encuentran fuera de la escuela y del trabajo, tres millones están en esa situación por realizar labores domésticas y de cuidado.
Además, 2.7 millones están fuera de la escuela y tienen trabajos precarios y 1.6 millones que aunque siguen en la escuela, viven en hogares con pobreza.
Independientemente de esto, casi 2 de cada 10 mujeres asalariadas trabajan jornadas excesivas de más de 48 horas y cerca de la mitad (47 por ciento) no tienen contrato estable.
Aunque tampoco tener un empleo en el sector formal, no es garantía de que las mujeres cuenten con salario suficiente para superar la pobreza. De casi 9 millones con empleo formal y afiliadas al IMSS, 5.2 millones (58 por ciento) carecen de salario digno, esto es, superior a 12,500 pesos.
Con salarios de pobreza son 37 por ciento; esto es, menor a 12 mil 500 pesos al mes y 21 por ciento perciben salarios de sobrevivencia; es decir, alrededor de 12 mil500 pesos al mes, monto con el que apenas se cubre el costo de dos canastas básicas.
Aparte de esto, la inmensa mayoría de las mujeres trabaja en condiciones de informalidad, esto es, sin derechos laborales ni seguridad social.
En el tercer trimestre de 2024 eran 13.4 millones, que representa el 55 por ciento de las mujeres ocupadas. Y 82 por ciento de ellas tenían salarios de pobreza, menores al costo de dos canastas básicas.
Por otra parte, el trabajo doméstico remunerado recae en gran medida en las mujeres, ámbito donde también predominan los bajos salarios.
A finales del año pasado, 2.3 millones de personas hacían trabajo doméstico remunerado, de las cuales 2.1 millones (91 por ciento) eran mujeres.
Del total de mujeres trabajadoras domésticas asalariadas, 97 por ciento tienen trabajo informal; 85 por ciento tienen salarios de pobreza; 71 por ciento carece de prestaciones laborales y 98 por ciento carecen de un contrato estable.
Estos aspectos de la situación laboral de las mujeres dan cuenta de que la exclusión económica impuesta por género es una de las principales raíces de la pobreza y la desigualdad en el país.
