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Mitla: palacios para la muerte

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

VILLA DE MITLA, Oax.- Mitla, la Ciudad de los Muertos de los zapotecos, no solamente era un importante asentamiento donde solamente residía el poder político sino también un poder sobre la vida y la muerte.


Mictlán (náhuatl), Lyobaá (zapoteca) o Mitla (castellano), fue una gran ciudad, un centro religioso y un lugar de descanso de los reyes y sacerdotes que eran enterrados en sus templos.


Según el Instituto Nacional de Antopología e Historia (INAH), la zona arqueológica de Mitla está distribuida en cinco conjuntos, cuatro de los cuales son muy parecidos entre sí, al estar formados por dos patios cuadrangulares rodeados por grandes salones en cada uno de sus lados.




Los herederos de aquellos reyes y sacerdotes en la preservación

 


El otro conjunto es un solo patio rodeado por basamentos escalonados elaborados con adobe. La principal característica de esta zona es que las fachadas de los salones y sus muros interiores están ricamente decorados con mosaicos de roca caliza formando grecas.


La variada ornamentación de sus edificios, lograda mediante el sistema de incrustación en un núcleo de barro de lajas de cantera con diferentes motivos, llamadas grecas, la distingue dentro del área mesoamericana.


A diferencia de lo que comúnmente se piensa, esta característica no es Mixteca, cultura que influyó de manera importante hacia el Posclásico Tardío, sino que se trata de un sello distintivo del linaje zapoteca que habitó ahí a la caída de Monte Albán.


De hecho, el arte decorativo de Mitla se encuentra entre los más relevantes de América; los tableros, frisos y tumbas están decorados con mosaicos de piedra que forman paneles de grecas en los muros.


Las paredes decoradas con mosaicos de piedra estaban pintadas de rojo, mientras que algunas partes de los palacios se decoraron con pinturas que representan escenas y personajes mitológicos.


Desde el siglo XVI los españoles, ya admiraban estos palacios, que han sido punto de referencia obligado desde entonces para viajeros e investigadores.


 




La tumba uno de Mitla

 


El patio F tiene dos monumentales tumbas cruciformes. Las tumbas uno y dos poseen características arquitectónicas que los definen como marcadores del periodo Postclásico en Oaxaca. Las cámaras y antecámaras están ornamentadas con ensambles y tallados de frisos de grecas, tal como las fachadas de los edificios principales. La tumba uno muestra una columna monolítica que fungió como soporte del techo de su crucero


Es bastante notable también, la existencia de los subterráneos cruciformes que sirvieron a un tiempo de sepulcros y recintos para el ejercicio de ritos y prácticas ocultas, que en su mayoría se desconocen.


Tal es el caso de la columna de la vida, donde según los relatos, las personas pueden saber los años restantes de vida.


La construcción de este conjunto arquitectónico implicó profundos conocimientos de arquitectura, ingeniería y astronomía, así como sentido estético y una gran habilidad escultórica para tallar la piedra


 



 


La muerte camina en Mitla


VILLA DE MITLA, Oax.- Las principales calles de este pueblo zapoteco se han vestido de color y sabor con su tianguis, donde se expende el mole, el pan, las flores, las frutas, las cañas de azúcar, las velas, las veladoras y el copal, para conmemorar el Día de Muertos, una de las festividades más importantes del calendario popular que refleja la herencia la cultura prehispánica y el catolicismo impuesto por la colonia española.


Todo el pueblo, niños, jóvenes, adultos y ancianos, participan en esta fiesta con los tradicionales altares, comparsas y concursos de panes decorados con diseños de grecas, flores, cristos y vírgenes, únicos en los Valles Centrales.


En los altares, entre vistosos adornos de colores, se colocan los diferentes productos, especialmente los que apetecían quienes se han adelantado, sin faltar las flores de cempasúchitl y la borla, así como las fotografías de los ancestros, para perfumar su regreso.


En el tianguis, los pobladores también compran los petates, los tenates, los canastos, las escobas y los sopladores, que según la creencia, se llevarán los difuntos cuando regresen a su lugar de eterno descanso.


Normalmente, el altar se establece en un espacio destinado por los familiares de quienes se han ido, donde incluso reciben a sus vecinos con los panes en la mano como ofrenda, para rezar y recordar su paso por la vida.


Las ofrendas también son llevadas a las tumbas de los seres queridos en el panteón. Con el humo que despide el cigarro, invita a sus difuntos a visitar su casa.



 


Una vida de panadero


VILLA DE MITLA, Oax.-Una de las características del pan de muerto de este pueblo es su decoración con un tipo de betún que no se hace en ningún otro lugar de los Valles Centrales.


“Mis papás vinieron a implantar este trabajo; fue hace como 100 años. Mi papá no era de acá, era de Tlacolula, mi mamá sí; se casaron por allá de 1915 o 1916 porque mi primer hermano nació en 1917.


"Fuimos cuatro hombres y una mujer; mi papá le enseño a mis hermanos y ellos a mí. El pan se hace de harina, azúcar, levadura y manteca, no con grasa vegetal; la decoración se hace con una mezcla de fécula de maíz y harina.


"Durante la temporada, se hacen como 50 costales de harina para elaborar panes chicos, medianos y grandes.


"Como hay muchos paisanos fuera, sus familiares empiezan a llegar desde el 18 o 20 de octubre a comprar cajas de pan para después mandarlas a la Ciudad de México y a otros lados; también mandan a Tijuana y posiblemente a Estados Unidos porque también hay muchos paisanos por allá.


"Muchos compañeros aprendieron conmigo la preparación de la masa y, cuando está en su punto para hornear; después pusieron su horno. No soy egoísta. Desafortunadamente a mis dos hijos no les interesó el pan, solamente un nieto se ha dedicado a esto”:


Daniel Morales García, panadero, 80 años de edad.


 


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