SANTA CATARINA JUQUILA, Oax.-En esta tierra de milagros, de suelo accidentado, pero fértil, ante la imagen de la inmaculada de la Virgen de Juquila no hay clases sociales y lo mismo miles de pobres como un ricos, juntos, oran, cantan y lloran.
"La madre de Dios es realmente milagrosa", sostiene Alfredo Abel Díaz, un joven de 26 años de edad que, en bicicleta, realizó un recorrido con un tiempo de 26 horas desde su casa ubicada en Santa Lucía del Camino, municipio conurbado a la capital oaxaqueña, hasta este santuario.
Su manda, por séptimo año consecutivo, culminó con su llegada hasta el altar del santuario de la virgen milagrosa, monumental obra terminada en 1874. El recinto sagrado es visitado anualmente por más de dos millones de católicos.
"Por Juquilita mi madre caminó de nuevo, vive feliz y quiere mucho a mis dos hijos: una de tres años y otro de cuatro meses. No la veo en este momento, pero mi madre por ahí debe andar entre la gente", expresa en entrevista con NOTICIAS.
Ladrillero desde niño, Alfredo viajó desde su casa hasta el santuario diocesano de la reconciliación y la paz, llevando a cuestas una pequeña vitrina de cristal transparente conteniendo una diminuta escultura de la Virgen de Juquila, y un Niño Dios de blanca indumentaria, y al fondo la imagen de Jesús crucificado.
Llegados de todos los rincones del país para celebrar a la milagrosa.
MIEDO Y PREOCUPACIÓN
En el recinto sagrado, al pie de la virgen de Juquila, el arzobispo José Luis Chavez Botello, dirige su mensaje ante miles de católicos. "México y Oaxaca están viviendo momentos muy difíciles, y la gente tiene mucho miedo y preocupación", admite.
Se remonta a los tiempos de Adán y Eva, y recuerda el reparto de culpas por comer el fruto prohibido. "Hoy, nosotros, en lugar de promover la unidad y aportar cada uno la parte que nos corresponde para el desarrollo, vivimos una constante de reparto de culpas.
"Estamos desnudos de respeto, de amor, cariño y dignidad. La soberbia y el egoísmo nos arrebataron esa vestimenta", lamenta el jerarca de la Iglesia Católica, quien a su llegada fue recibido con aplausos y mañanitas por haber cumplido 47 años de haberse ordenado sacerdote.
El recinto registra lleno a tope. En el templo de la milagrosa caben todos. Las mañanitas de una banda de viento se adelantaron al alba de este jueves, y apenas se abrieron las puertas del imponente recinto de oración, miles corrieron para ganar un lugar lo más cerca posible a la Virgen.
El arzobispo de Oaxaca fue acompañado en el acto litúrgico por el rector del santuario, Jacinto López Montaño, y los presbíteros Adrián Sánchez, Lorenzo Filiberto Trinidad y Rómulo Bautista.
Por miles, fieles llegados de diversos lugares del país como el Estado de México, Morelos, Veracruz, Tlaxcala, e incluso del extranjero, coparon esta tierra desde la noche del miércoles, para escuchar este jueves la "misa grande". Con llanto, una mujer chiapaneca, acompañada de su esposo, fija sus ojos en la inmaculada, y con su mano derecha presiona una veladora que más tarde ofrendara a la milagrosa.
Esplendorosa.
Tradición viva
Aquí, a más de trescientos años de que, ante el asombro de indígenas chatinos, se diera el milagro más grande de la: la aparición de Virgen de Juquila, Luis Meléndez Meléndez, originario de Reyes Acozac, Estado de México, sostiene que “ningún recurso económico puede compararse con la gran ayuda y las bendiciones que nos regala la virgen”.
Expone que por treinta años consecutivos arriba a esta tierra divina para ofrecer a la virgen la representación de los Moros contra los Cristianos. Hoy llegamos 30 compañeros y a todos les pago su pasaje. Ellos cubren sus alimentos y hospedaje. Mi apoyo es para que no muera esta tradición.
Es esta tierra de sones y chilenas, de guapas mujeres que en cada Guelaguetza cautivan y arrancan carcajadas con sus versos picarescos.
Con la coronación pontificia de la virgen de Juquila, realizada el 8 de octubre de 2014 por el representante papal en México, Crhistophe Pierre, la afluencia del turismo religioso aumentó diez por ciento.
El obispo de Oaxaca, José Luis Chávez Botello, ofició la ceremonia principal del santuario.
SANTUARIO DE LA RECONCILIACIÓN
Esta comunidad, junto con Santa Catarina Juquila, han sido declaradas por la feligresía como tierra de conexión con lo divino, de vasta gastronomía que incluye café, bebida se toma en momentos de alegría y también de tristeza.
Juquila es una localidad enclavada en la Sierra Sur del Estado de Oaxaca, donde el clima es resguardado por el Stina Joo' Kucha (el Santo Padre Sol) y la virgen milagrosa. Desde su coronación pontificia, el recinto sagrado que la alberga, se denomina: Santuario de la Reconciliación y La Paz de nuestra Señora Inmaculada Virgen de Juquila.
El milagro
Según refiere la historia, la venerada imagen de Juquila llegó a Amialtepec, actualmente municipal de este municipio, hacia el año 1515 y fue fray Jordán de Santa Catalina quien obsequió la delicada escultura al indígena chatino Antonio Anastacio.
De un incendio resultó intacta la imagen milagrosa y después de tres traslados fallidos hacia esta cabecera, fue hasta el cuarto viaje que la Virgen se quedó aquí. Hacia el año 1719, por un decreto episcopal, la diminuta pero milagrosa escultura quedó definitivamente colocada en majestuoso templo que se construyó entre los siglos 18 y 19
(Recuadro)
No cabe una ahuja en 86 hoteles
Este municipio de 14 mil 550 habitantes, de los cuales ocho mil 500 corresponden al casco urbano, cuenta con 86 hoteles que representan 1 mil 463 habitaciones. El número de habitaciones de hotel, representa el 25 por ciento del total de cuartos de hospedaje de Oaxaca de Juárez, hoy está a tope.
