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Vive el recuerdo de Ivonne

Foto(s): Cortesía
Redacción

Ivonne se despidió de su madre y le dijo que tardaría unos minutos en arreglar las cosas con su ex novio... jamás la volvieron a ver con vida.


Eran las 08:00 horas de aquel cuatro de agosto del 2013, cuando Ivonne Jiménez Camacho le decía a su madre, Elvira Camacho Bautista, que iba a platicar unos minutos con su ex novio Kevin Gonzalo Rojo Martínez, para quedar como amigos, ya que habían terminado su relación.


Se encontraban en la iglesia del Ex Marquesado, que fue el punto de reunión para concluir un noviazgo, que terminó en muerte.


Las palabras de Elvira Camacho Bautista, volvieron a ese día, “yo ví cómo se la llevó el ex novio, porque ya no eran nada, ya habían terminado, ella me dijo que la buscó porque iban a hablar y a quedar como amigos, lo cual era mentira”.


Camacho Bautista, descubrió que el asesino había tomado la noche anterior a los hechos, “posiblemente pudo haber ido drogado a la cita, cosa que uno no se da cuenta, ese día me baje a la iglesia, ví como se la llevó y ya no regresó”.


A los dos días, en el paraje Santa Rita, de la Villa de Etla, apareció el cuerpo de Ivonne, con el rostro totalmente desfigurado, “hasta allá la fue a tirar ese individuo, quien la asesinó a golpes, le deshizo el rostro. Mi hija, era muy guapa y pues ahí se vio la saña que tenía ese animal”.


Su voz se quiebra, de tan solo imaginar el trato que le dio Rojo Martínez, a su hija, antes de asesinarla, imaginó los gritos de su hija pidiendo ayuda, pero no había nadie que la auxiliara, “quizá su último pensamiento fue para mí...mi niña expiró tirada en la calle, sin que nadie la auxiliara, ni pudiera detener a esa bestia, que me arrebató la compañía de ella, de mi niña”.


Criticó que es tal la corrupción que se vive al interior del Tribunal Superior de Justicia, que ni bien salía la orden de aprehensión en contra del asesino de su hija, cuando ya estaba el amparo.


“Mis otros tres hijos están igual, están sufriendo, la vida te cambia, te da un giro que no te imaginas, y esa familia no se va a poder compensar, a esas madres que están ciegas, mi mensaje es que si verdaderamente aman a su hijo, lo entreguen, dejen de estarlo solapando, de andar buscando pruebas para limpiarle su imagen, no se dan cuenta que parieron a un monstruo, no a un hijo”, dice con lágrimas rodando por su rostro.


Cuestionó ¿Qué será más doloroso, ser la madre de la víctima o de la de un asesino? “Son dos casos muy fuertes y verdaderamente no quisiera estar en los zapatos de la madre de ese monstruo , los único que les pediría es que se humanicen más y que entreguen a esos engendros, porque no hay otra manera de llamarlos”.


“El día en que Rojo Martínez mató a mi hija, me asesinó a mí también”, concluyó.

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