SAN MARTÍN TILCAJETE, OAXACA.- Nuestro estado siempre es reconocido por diversas personalidades, gastronomía, cultura, tradición y otros aspectos más. Sin duda alguna, eso hace que visitar cada rincón de Oaxaca se convierta en toda una aventura para que siempre sea recordada.
Y a unos minutos, al sur de la ciudad, está un destino que está enmarcado por la creación de artesanías que están vivas por sus colores y que evocan a animales normales, míticos y fantaseosos: estamos hablando de San Martín Tilcajete.
Este peculiar municipio, cuna de los alebrijes, deriva su nombre en honor a San Martín Caballero, obispo de Tours, santo patrón de Francia. La expresión Tilcajete, es una adaptación que hace referencia al cultivo de la grana cochinilla, ocupación principal del pueblo en los tiempos de la colonia. 'Til' corresponde a la tinta extraída del insecto y Cajete al pozo del cual se abastecía de agua la población.
En el corazón del municipio, te esperan con los brazos abiertos. FOTO. Abdiel Velasco
Pero la cuna del alebrije es un espacio único; desde la entrada al municipio hasta el corazón del mismo, admirarás toda una serie de talleres, los cuales siempre están abiertos para que los turistas, vivan y conozcan más de esta artesanía que bien vale, pues identifica a Oaxaca a nivel local, nacional e internacional.
En el corazón del municipio, su plaza principal, la cual es acompañada por su imponente templo del cual no se cuenta con referencia de su fecha de construcción, podrás ver una serie de artesanos que ofrecen sus alebrijes con formas de animales, seres extraterrestres, naguales, ángeles o algo inesperado, prácticamente, surgidas de la imaginación del artesano oaxaqueño. Ese es el común denominativo de Tilcajete, cada espacio, seguro encontrarás un alebrije, los cuales siempre te acompañarán en tu estancia.
Un poco de historia
Durante la conquista española los frailes evangelizadores dominicos encontraron el pueblo y lo reubicaron. Dos causas probables de esto fueron lo accidentado del terreno y los poderes curativos que los nativos le atribuían a las aguas que brotaban del Cajete. Al reubicar el pueblo y trazar las calles, vino la construcción de la Iglesia dedicada a San Martín Obispo. Hoy, el pueblo se dedica principalmente al campo y la artesanía, específicamente a la producción de alebrijes, siendo mundialmente conocidos por dicho oficio.
El templo principal de la población; no se sabe la fecha exacta de su construcción. FOTO: Abdiel Velasco
Ambiente acogedor
Ten por seguro que en tu estancia por este pequeño municipio, pero grande por las manos de los artesanos oaxaqueños de esta localidad, todo es color. Cada calle, cada casa, alberga un taller, los cuales siempre están con las puertas abiertas para enamorar con sus artesanías a locales y turistas. A lo largo de sus calles, siempre encontrarás una obra que seguro te llamará la atención, el cual te indica que ahí es la cuna de los alebrijes.
