Por Redacción NOTICIAS
Ciudad de México. – Por cuarta semana seguida, el gobierno federal continuará aplicando estímulos fiscales a los combustibles con el propósito de evitar incrementos bruscos en los precios de la gasolina y el diésel, aunque el nivel de apoyo será ligeramente menor en comparación con el aplicado días anteriores.
Para el periodo del 13 al 17 de abril, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público determinó mantener un respaldo significativo al diésel, combustible que seguirá recibiendo el mayor subsidio, mientras que la gasolina regular, conocida como magna, contará con un apoyo más moderado. Esta medida implica que la administración federal absorberá una parte del impuesto por cada litro vendido, reduciendo así el impacto en el bolsillo de los consumidores.
Autoridades federales explicaron que el ajuste en los estímulos responde a un escenario internacional con menor presión sobre los precios de los energéticos, lo que permite reducir gradualmente el monto del apoyo sin provocar aumentos inmediatos en las estaciones de servicio.
El diésel continúa siendo un combustible estratégico para la economía nacional, ya que es fundamental para el transporte de mercancías, la operación de maquinaria y diversas actividades productivas. Por ello, cualquier variación en su costo puede repercutir directamente en los precios de productos y servicios que consumen las familias.
Especialistas señalan que el precio final de los combustibles en el país depende de múltiples factores, entre ellos el valor internacional del petróleo, el comportamiento del tipo de cambio, los costos logísticos y los impuestos aplicados. En este contexto, los estímulos fiscales funcionan como un mecanismo para amortiguar fluctuaciones en el mercado y mantener cierta estabilidad en los precios.
La reducción en el nivel de apoyo coincide con un ambiente global más estable en el sector energético, luego de que disminuyeran las tensiones en zonas clave para el comercio petrolero, lo que contribuyó a moderar los precios internacionales del crudo y, en consecuencia, la presión sobre los combustibles en México.
