- Consiguió el primer lugar en el Campeonato Nacional de Atletismo a Campo Traviesa
Sentada en una banca del Polideportivo Venustiano Carranza de la ciudad de Oaxaca, con el sol de la tarde iluminándole el rostro, Alicia Ortiz habla con una mezcla de orgullo, cansancio y una alegría que no intenta disimular.
Su hija, Jazmín Carolina, de apenas 12 años, acaba de conquistar el primer lugar en el Campeonato Nacional de Atletismo a Campo Traviesa, realizado recientemente en León, Guanajuato. Para Alicia, ese triunfo no es sólo una medalla: es la confirmación de que cada sacrificio ha valido la pena.
“Todo ha sido esfuerzo de ella”, afirma con firmeza. “Jazmín ha puesto el corazón entero para llegar hasta aquí, y yo solo la acompaño, pero lo que hace en la pista es completamente suyo.”
Alicia Ortiz recuerda los días en que la rutina parecía interminable: levantarse antes del amanecer, preparar un desayuno ligero, llevar a Jazmín al entrenamiento con su Club Espíritu Guerrero, regresar a casa para continuar con sus propias obligaciones, y por la tarde repetir el trayecto después de la escuela.
A eso se suman las visitas al fisioterapeuta, las consultas con la nutrióloga y la constante preocupación por mantener a su hija fuerte, sana y motivada.
“Ha sido cansado, sí, pero cuando la veo correr, cuando la veo cumplir lo que se propone, entiendo que todo tiene sentido”, comenta mientras entrelaza las manos.
“No es fácil para una niña de su edad levantarse tan temprano, entrenar dos veces al día y además cumplir con la escuela. Pero ella lo hace sin quejarse”.
Sin embargo, detrás de los logros también hay frustraciones, y Alicia habla con sinceridad sobre la falta de apoyo institucional que enfrentan muchos jóvenes deportistas en Oaxaca.
Explica que, en la mayoría de las competencias, son los padres quienes deben cubrir gastos de transporte, hospedaje, alimentación y uniformes.
“Nuestros hijos representan a Oaxaca con un orgullo enorme, pero muchas veces lo hacen sin recibir un solo peso de apoyo”, lamenta.
“Aun así, no los detenemos, pues sabemos que necesitan competir, foguearse, medirse con otros estados para crecer”.
A pesar de las dificultades, Jazmín ha comenzado a destacar de manera sorprendente. Con solo 12 años, ya demuestra una disciplina y una determinación que, según su madre, la impulsan a buscar siempre los primeros lugares.
“Lo que más me llena de orgullo”, dice Alicia con una sonrisa amplia, “es que no escatima esfuerzo, ella siempre quiere dar más”.
Antes de despedirse, Alicia lanza un mensaje claro y directo: “Ojalá el gobierno del estado volteara a ver a estos niños que sí dan resultados, que ponen en alto el nombre de Oaxaca. No pedimos lujos, solo apoyo para que puedan seguir creciendo”.
Mientras se levanta para ir a recoger a Jazmín de su entrenamiento vespertino, la convicción en su voz deja claro que, con o sin respaldo oficial, esta madre seguirá acompañando a su hija en cada paso, cada carrera y cada meta cumplida.
