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¡Gracias Estadio Vasconcelos! Afición se despide de la casa de los Guerreros de Oaxaca

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Foto(s): Julio León
Julio León

Ahí donde un 14 de marzo de 1996 Guerreros de Oaxaca disputó su primer partido en el año de su debut en la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), los sentimientos de nostalgia y alegría fueron una combinación de grand slam. 

El Estadio Eduardo Vasconcelos apagó sus luces la noche del 4 de septiembre del 2025 y los aficionados acudieron a darle el último adiós como sólo ellos saben hacerlo, apoyando con euforia.

Cuando el reloj en la pantalla del estadio marcó las siete de la noche, tras la cuenta regresiva de diez segundos a cero se apagaron las luces, la música regional-oaxaqueña amenizó este momento, pero lo que esparció e invadió el icónico parque de pelota en Oaxaca fue la emoción y la algarabía.

La piel se erizó con esas últimas porras lanzadas a todo pulmón en donde el grito que hacía erupción en éstas era el de “¡Guerreros! ¡Guerreros! ¡Guerreros!” Las banderas bélicas se ondearon por última vez en este espacio con esa entrega de aficionado de hueso colorado.

Antes, la afición tuvo la oportunidad de tomarse fotografías en el dugout, en el club house. Conocieron esos íntimos lugares donde los jugadores sufrieron en ocasiones y en otras festejaron antes de salir al terreno o al concluir un juego. 

Por supuesto, la fe permeó en este momento, ahí lucía también en un lugar especial la imagen de la Virgen de Guadalupe, justo en las escalerillas antes de bajar al dugout.

Los aficionados se tomaron fotos con los trofeos del campeonato de 1998 y de monarcas de la Zona Sur en el torneo 2018.2; también les plasmaron una dedicatoria a su equipo en una enorme gorra de plástico en color negra y con el logotipo del club.

Las filas eran muy largas, pero no importaba, era más fuerte la pasión y emoción por tomarse la fotografía en esos lugares y con esos recuerdos históricos. Las mascotas Tato y Nelson también fueron bastante solicitadas.

Momentos antes de apagar las luces se escuchó el nombre de los peloteros más emblemáticos del club, siendo los más ovacionados los del “Almirante” Nelson Barrera, Héctor “El Venado” Álvarez, Érick Rodríguez y del oaxaqueño Jaime Brena, por mencionar algunos.

Por supuesto, el siempre invitado al beisbol no podía faltar y la lluvia se hizo presente para unirse a esta última fiesta del denominado “rey de los deportes” en el Vasconcelos. 

A las siete de la noche en punto se apagaron las luces y estallaron los fuegos pirotécnicos al igual que se cimbró el Vasconcelos por última vez con las eufóricas porras.

El club bélico confirmó que será conservada y restaurada la icónica fachada del estadio, que fue mudo testigo de las hazañas de Nelson Barrera, de dos Juegos de Estrellas de la LMB, de jonrones de Vinicio Castilla, de las atrapadas espectaculares y retiro de Jaime Brena tras ganar Cinco Guantes de Oro, entre centenares de historias.

Todo ello, anoche nuevamente unió a la gran familia del beisbol oaxaqueño formada y forjada a través del surgimiento y seguimiento a los Guerreros de Oaxaca.

Y al término de la ceremonia del apagado de luces todos vitorearon la voz de ¡”Gracias  por todo Estadio Eduardo Vasconcelos!”

Ahora, el nuevo Estadio Yu´Va, que se construye a un lado y por el que será demolido parte del Vasconcelos, los espera para el 2026…

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