Aitana Bonmatí es un talento sin igual, una joya rara en su especie que en los últimos años ha brillado en su máximo esplendor al desplegar un fútbol espectacular, atractivo y dominante.
Carismática, serena, elocuente, y con una visión asesina de juego, con apenas 26 años cumplidos Bonmatí ya es una leyenda, por la magia que trae en los pies y por el peso que ha tenido como figura, pues se ha convertido en inspiración indiscutible para millones de niñas y jóvenes para soñar que pueden aspirar por un espacio en la esfera deportiva de alto rendimiento.
Su talento e influencia fueron reconocidos recientemente por la revista France Football, pues al otorgarle el Ballon D'Or, la bañaron con oro distinguéndola como la mejor jugadora del mundo en la categoría femenil, por segundo año consecutivo.
Este Balón de Oro, más allá de representar un esfuerzo individual, también trae consigo la voz que demanda y recuerda la necesidad de apoyar el deporte femenil, pues en un campo tan dominantemente masculino como es el fútbol, el talento de Aitana llega como acto de rebeldìa para poner un manotazo sobre la mesa que dice “nosotras también”.
Indiscutible acreedora del galardón, Aintana tuvo a sus compañeras del Barcelona Femení, Carolina Graham Hansen y Salma Paralluelo, como finalistas de terna, esto después de haberlo ganado todo con el equipo catalán, y coronarse como las reinas de Europa.
Inicios y estilo de juego
Culé desde la cuna al haber sido criada en Sant Pere de Ribes, Barcelona, Aitana supo desde muy joven que su gran amor era el fútbol, y trabajó con entrega y disciplina para lograr que su vida girara en torno a este deporte, especialmente, en el club de sus amores, al que logró unirse cuando apenas contaba 14 años.
Aitana se formó desde nivel básico con la fórmula de La Masía inyectada en las venas, trasladando el Cryuffismo al que tanto es fiel desde que se crecía en las básicas hasta su ascenso al primer equipo en 2017.
Garra, entrega y un corazón blaugrana. La catalana mostró gran potencial en sus primeros años como profesional, y rápidamente hizo que su presencia tuviera peso en el terreno de juego.
Con inteligencia de juego excepcional, analiza continuamente su alrededor. Aitana se caracteriza por una envidiable percepción espacial. En todo momento está enterada de lo que ocurre en el campo, sabe en dónde está, y sabe dónde pondrá el balón, incluso antes de que esté en sus pies. Esto es posible ya que siempre levanta la cabeza, y analiza con rapidez su siguiente movimiento.
Al ser una centrocampista tirada al ataque, Bonmatí se suma y aporta con fluidez en las jugadas hacia adelante desde la banda derecha, siendo un elemento clave para sus equipos al crear un juego elegante y dominante con sus pases precisos a profundidad.
Además, la rapidez con la que se desplaza en el campo le permite cubrir espacios y presionar de ser necesario, considerando también que su potencia física le permite incomodar a rivales y ganar balones en duelos individuales.
Por si fuera poco, Aitana es una líder nata, capaz de comandar tanto en lo futbolístico como en lo moral. Impulsa y motiva a su compañeras a pelear cada balón y defender sus colores con la misma garra que su figura demuestra.
Temporada(s) de Oro
En poco tiempo, Bonmatí se convirtió en una de las jugadoras más respetadas y completas en el terreno, y fuera del mismo.
Indiscutible y absoluta. Aitana Bonmatí se lleva el Ballon D'Or femenil por su fútbol dominante, soberbio y elegante. Al conseguir este premio por segunda vez en su carrera, iguala a su compañera barcelonista, Alexia Putellas, como las máximas ganadoras del mismo en la categoría femenil.
En la temporada anterior, jugó 41 partidos en todas las competiciones, marcó 19 goles y repartió 17 asistencias, consiguiendo el primer Cuádruple en la historia del Barcelona Femení al ganar la Liga F, la Copa de La Reina, la Champions League, y la Supercopa, mientras que con la selección española se coronó coronó con la Copa del Mundo.
Este año, Bonmatí completó la mejor temporada de su carrera al atinar 26 anotaciones y 18 pases para gol, cifras impresionantes para una mediocampo, reafirmando así su posición como el pilar del Barcelona y la Selección española en el medio campo.
Con el Barcelona repitió la hazaña del Cuádruple por segundo año consecutivo, mientras que con La Roja levantó la Nations League, marcando en el 2-0 contra Francia en la final.
Implacable en su posición y un pulmón para sus respectivos colectivos, Aitana demostró con hechos al mundo por qué se sostiene como la mejor en el juego.
