El crecimiento que ha tenido el deporte femenil en los últimos tiempos es el resultado de años de esfuerzo, lucha y puertas que las mismas mujeres han tenido que abrir, pero llamar la atención del público general requiere también de anomalías, casos extraordinarios que hagan a cualquiera girar la cabeza.
Una de esas anomalías es Caitlin Clark, joven basquetbolista estadounidense que recién comienza su carrera profesional, pero que ya deja detrás suyo un colosal legado, tanto personal como para el baloncesto femenil.
Hoy en día, no se puede hablar de basquetbol sin mencionar a Caitlin Clark, o CC, como es conocida popularmente. Su nombre pesa en la duela y fuera de ella a pesar de ser una estrella naciente, sin embargo, su historia de amor con este deporte se remonta años atrás.
Vida e inicios
Caitlin Clark nació un 22 de enero de 2002 en Des Moines, capital del estado de Iowa, en Estados Unidos. Desde una temprana edad demostró ser apasionada por el baloncesto, disciplina que comenzó a practicar con apenas 5 años en un equipo y liga de niños, ya que no existía un equipo femenil de su categoría en la ciudad.
Fue así como Clark comenzó haciendo de su camino uno extraordinario, rompiendo estigmas y anteponiendose a las barreras que encontró a su paso desde muy pequeña, especialmente inspirada por Maya Moore, jugadora de las Minnesota Lynx, equipo de la WNBA.
High School
Cuando ingresó a la preparatoria o high school, participaba en ligas y categorías de jóvenes mucho mayores a ella debido a su avanzado nivel, jugando para diferentes equipos que formaban parte del Amateur Athletic Union (AAU), programa deportivo al que se unió a los 13 años, y del que formó parte hasta terminar la preparatoria.
Durante esta etapa, Clark coleccionó todo tipo de récords y condecoraciones, entre los que destacan sus dos nombramientos como Jugadora del Año en Iowa, su rank como la jugadora número 1 de la clase 2020 de high school por ESPN, y cerrando su pizarra personal como la cuarta mayor anotadora en la historia del estado con 2547 puntos, y la sexta con mayores triples anotados, con un total de 283).
Reconocida como una de las mejores de su generación desde su primer año, logró hacer que su nombre ya retumbara como una de las promesas para el básquetbol femenil en el futuro.
Basquetbol colegial
Caitlin fue reclutada por distintas universidades incluso desde antes de entrar a high school, entre las que destacan Missouri State, Iowa State, Notre Dame, sin embargo, en noviembre de 2019 anunció que se comprometía a jugar para Iowa University, de la Division I de la NCAA, durante su etapa de college.
Caitlin continuaba cimentando su futuro con un juego espectacular, y fue su carrera universitaria lo que la catapultó en popularidad. Como consecuencia, se convirtió en uno de los nombres más populares en el básquetbol femenil, incluso sin ser jugadora profesional.
Un talento sin igual, romperécords por naturaleza y una triplera bestial. Las habilidades natas de Clark se perfeccionaron con el nivel colegial, y ya, era considerada una de las mejores jugadoras femeninas del mundo.
Mientras vestía la playera de las Iowa Hawkeyes, Caitlin logró hacerse de múltiples récords, como el promedio más alto en la historia de puntos en carrera individual de Division I, promediando 28.42 por partido, el récord de mayor número de puntos anotados, con 3951 puntos, más triples, con 548, la segunda con más triples dobles (17) y la tercera con más asistencias, con 1144.
Con los números conseguidos durante 4 años en Iowa, se consagró como una de las mejores jugadoras, si no es que la mejor, en haber competido en el baloncesto colegial de Estados Unidos.
Al llegar el final de su etapa en college, misma en la que dejó su nombre escrito con letras de oro y un legado incomparable, también llegó el momento de pensar en el siguiente capítulo.
WNBA
En febrero de 2024, Clark anunció que se declararía para el Draft 2024 de la WNBA, siendo predecida como la primera elección general.
Lo obvio ocurrió el 15 de abril de 2024, cuando Caitlin fue la primera elección del Draft 2024 de la NBA, seleccionada por Indiana Fever.
Era momento de que Clark aterrorizara la liga profesional son su grosera asertividad en triples y IQ de juego.
El 15 de mayo del mismo año debutó anotando 20 puntos en la derrota 78-71 ante Connecticut Sun. El inicio de su carrera profesional fue rocoso e inconsistente, sin embargo, logró encontrar el ritmo, y volvió a saborear las rachas victoriosas, liderando a Fever a su mejor marca 20-20 y primera aparición en playoffs desde el 2016.
Por supuesto, durante su primer año hizo lo que acostumbra; romper récords. Se convirtió en la primera novata de la WNBA y de Indiana en anotar un triple doble, se hizo del récord de asistencias de una novata, así como el récord de más asistencias en un sólo juego, y la marca de mayor cantidad de puntos producidos (anotados o por asistencia) en un solo juego.
También, logró la marca de más triples encestados po una novata, el récord general de asistencias en una sola temporada, la segunda marca más alta general de triples en una sola temporada, y por supuesto, consagró como la novata con más puntos anotados en la historia, con 761.
Clark concluyó su temporada como novata promediando 19.2 puntos, 8.4 asistencias y 5.7 rebotes por juego. Números colosales para el inicio de una carrera profesional que promete apuntar a las estrellas, y esta promesa se reafirma luego de que fuera votada al premio Novata del Año (Rookie of the Year) de la WNBA. Premio que la reconoce como el mejor talento recién llegado a la liga, obteniendo 66 de los 67 votos posibles.
Estilo de juego
Clark juega en la posición de base, con una estatura de 1.83, y es aclamada por su versatilidad a la ofensiva, pues tiene la capacidad de filtrarse en la pintura, y encestar desde media y larga distancia. El columnista de The Washington Post, Jerry Brewer, afirmó que, en su opinión, no existe ningún otro jugador, tanto en las varoniles como femeniles, que logre ser tan completa a la ofensiva como ella.
Asimismo, su habilidad como pasadora también es destacable, pues logra conectar pases asertivos y veloces en puntos clave de anotación incluso cuando hay tráfico defensivo de por medio. Su capacidad para leer jugadas y su olfato para las canastas hacen que su excelencia como pasadora y anotadora sean de élite.
A pesar de lo anterior, ha sido criticada por su alto índice de entregas, en parte debido a su agresivo estilo como creadora de juego.
Por otra parte, expertos han comparado su estilo con el de Diana Taurasi, Sue Bird y Sabrina Ionescu.
Clark afirma haber construido su estilo de juego como el de Maya Moore, LeBron James, Kevin Durant y Pete Maravich.
Legado
Si deseáramos enlistar los logros que CC ha coleccionado, desde sus inicios en ligas menores hasta su carrera profesional, probablemente no terminaríamos nunca, sin embargo, es imperativo resaltar el legado y la influencia positiva que su paso está teniendo en el deporte femenil, no sólo el básquetbol.
Clark es considerada un talento generacional, una estrella fugaz que puede ser vista cada cientos de años.
Ha sido descrita como una de las mejores jugadoras de todos los tiempos a nivel colegial, y su mismo desempeño causó sensación y atracción por el basquetbol femenil universitario, pues se le acredita como una de las piezas claves respecto a la alza en venta de boletos y rating televisivo de los encuentros, ayudando a romper récords de audiencia, alcanzado números similares de los de la NBA.
Con su llegada a Indiana Fever, Caitlin continuó atrayendo atención, ayudando a incrementar la audiencia e interés por el juego femenil en toda la liga. The Fever logró romper su récord de audiencia de temporada, y su último juego de la temporada regular rompió el récord de audiencia en la liga (20,711 asistentes).
Aunque pareciera recién estar comenzando, la realidad es que el legado de Caitlin Clark es longevo y próspero, lo suficiente como para ya estar membretado en los libros de historia del basquetbol.
Con el enfoque ya puesto en su segunda temporada como profesional, CC se ha converttido en una referente indiscutile del juego, para veteranos y novatos, así como el foco de atención, pues más de uno se encuentra a la expectativa de lo que está por venir, y aunque esto podría significar mucha presión para una joven de apenas 22 años, Clark asume con modestia y discreción su rol como una de las máximas estrellas del deporte femenil en la actualidad, y como la inspiración para miles de niñas que, como ella hizo alguna vez, solo sueñan con dedicar su vida al baloncesto.
