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Vicioso a punto de morir electrocutado

Foto(s): Cortesía
Redacción

¡”Jaime, acá esta tu chemo, baja Jaime, está lleno acá te lo voy a dejar pero bájate”!, fue la oferta que le hizo el comandante del cuerpo de bomberos a un indigente que se subió a una torre de más de 30 metros, la tarde de ayer en Santa Lucía del Camino.


Un joven vestido con una bermuda, de cabello alborotado, descalzo y desnudo del torso deambulaba en los límites de Oaxaca y Santa Lucía, caminó de 5 Señores a la colonia Fernando Gómez Sándoval, sobre la avenida Ferrocarril, algo normal para los vecinos de la zona.


Sin embargo, derrepente el joven de aproximadamente 25 años de edad comenzó a subir a la torre 44 propiedad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en cuestión de cinco minutos las extremidades de Jaime cubrían el poste en lo más alto.


Que vengan los bomberos


Trabajadores de una tienda de materiales se percataron del hecho, llamaron a los números de emergencia, pues aparentemente un hombre se quería aventar de la estructura, a la vez inmediatamente los transeúntes y vecinos de la zona comenzaron a tomar fotos y videos del presunto suicida, imágenes que circularon y se volvieron virales en la red en cuestión de segundos.


La narrativa inmediatamente se comparó con Oscar, el joven que el pasado jueves se lanzó de una torre de electricidad en Mazatlán Sinaloa, donde perdió la vida y su suicidio fue transmitido en vivo.


A diferencia que en el norte del país, acá nadie lo invitaba a lanzarse y pedían la presencia de rescatistas, incluso mujeres con ropa y comida llegaron al lugar.


Minutos después de las 16:00 horas, dos ambulancias de bomberos, un par de camiones de rescate, 35 vulcanos, elementos de Protección Civil y paramédicos de la Cruz Roja acordonaron la zona y comenzaron a diseñar un plan de rescate.


El chemo, la mejor oferta


Primero uno de los bomberos se postró en la base de la escalera de 30 metros que salía de uno de los camiones de rescate, el socorrista comenzó a subir, ya en las alturas mantuvo un diálogo con el indigente, lo invitó a bajar pero Jaime sólo decía que le daba miedo la electricidad. Hubo cambió de planes.


Maza Sánchez, con un bote amarillo de solvente en mano intentó el rescate. le mostró a Jaime la carnada, el intrépido alpinista de ciudad sonrió y se puso de pie, por un momento se escuchó el alarido del medio centenar de curiosos que se encontraban atrás de la zona acordonada.


Mientras Jaime comenzaba con sus acrobacias a decenas de metros de altura, trabajadores de la CFE descativaron el fulido eléctrico en una torre contigua, a la para una pareja de bomberos se equipaba y comenzó a escalar la estructura metálica donde estaja Jaime.


Poco a poco el indigente comenzó su descenso, los últimos dos metros fue lo más complicado pero en ningún momento requirió ayuda.


Ya con los pies en la tierra, una lluvia de fotos y preguntas bombardearon al joven, “yo no hice nada, no quiero fotos”, fue la respuesta de Jaime quien después de paralizar el tráfico vehicular por más de media hora sonrió y decidió sentarse en el puente del río Salado sin aceptar ninguna oferta, donde se quedó con un semblante pensativo mientras todos se retiraban, incluido el bombero con el bote de “chemo” que le prometieron.

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