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Rompiendo el silencio... contaminación auditiva

Foto(s): Cortesía
Esteban Marcial

Domingo, 7:00 horas.


El fraccionamiento El Manantial, de San Pablo Etla, luce tranquilo.


A esa hora, pocos vehículos circulan por sus reducidas calles.


Un camión repleto de cilindros de gas rompe con la tranquilidad de la zona. Avanza de manera lenta. Los baches provocan el “choque” de los cilindros y se escucha el rechinido del metal.


Ese sonido es poco. Prácticamente se pierde en el ambiente cuando el operador del camión de la empresa distribuidora de gas enciende el parlante para empezar con su publicidad.


Estruendosa publicidad


“¡El mejor servicio, gaaaaaaaas!” se escucha una y otra vez en el parlante, con lo que produce una contaminación auditiva que se escucha por todo el fraccionamiento.


“Es muy molesto escuchar el parlante del camión de gas. Y esto es todos los días. Los trabajadores no son nada prudentes. El camión llega hasta la puerta de los domicilios y nunca apagan el parlante, es más, creo que el amplificador ya lo traen a el máximo nivel, por que siempre se escucha de manera aparatosa”, denuncia la señora Carmen.


Otros vecinos denuncian lo mismo. El camión de gas pasa todos los días en ese fraccionamiento desde las 7 de la mañana.


“Entre semana andas apurado, cuando viene la mayoría ya se está alistando para salir o algunos ya salieron, oyes el camión y ya es algo normal, pero los sábados y los domingos, entra con el máximo volumen, sin que los empleados sean conscientes de que muchos de nosotros descansamos y seguimos durmiendo”, cuenta otro vecino.


Más contaminación auditiva


Además del camión repartidor de gas, los vecinos de la zona deben soportar el exceso de ruido de vehículos compactos que cuentan hasta con dos parlantes que se dedican a la venta de tortillas, quienes recorren ese y los fraccionamientos contiguos desde las 7 u 8 de la mañana, hasta las 5 de la tarde, cuando dan por terminada su jornada.


“Resulta que la traquilidad del fraccionamiento se pierde con esos vehículos, que recorren una y otra vez las calles con sus parlantes a todo volumen”.


Vehículos sin supervisión


Las dependencias encargadas de otorgar la licencia o permiso para portar parlantes en los vehículos son el Instituto Estatal de Ecología y Desarrollo Sustentable, por parte del gobierno del estado y la Dirección de Ecología Municipal, para el municipio de Oaxaca de Juárez.


Sin embargo, un vendedor de agua que se desplaza en una camioneta en la calle de Pino Suárez, del centro de la ciudad, desconoce que debe portar una licencia o permiso para poder hacer uso de los parlantes.


“No sabía que debemos tener un permiso, no sé si el patrón lo tenga o no, pero ahorita no traigo nada de documentos de ese tipo”, señala.


Igual que él, la mayoría de las personas que utilizan vehículos con parlantes, no cuentan con el permiso correspondiente, sin que la autoridad competente implemente algún operativo para regular su funcionamiento.


Fuera de rango


Benito Hernández es técnico en electrónica. Especialista en el tema, precisa que para que la autoridad pueda regular a los vehículos que utilzan parlantes, es necesario que se verifiquen los equipos y capacidad de salida de cada uno de éstos.


Menciona que la única forma de controlarlos, es que los amplificadores sean de cierta capacidad, es decir, que sean controlados por la potencia de salida, tanto éstos como los parlantes o bocinas.


“La persona que tiene la necesidad de anunciar su producto, va a la tienda y compra el amplificador, y aunque parezca gracioso, pide que ‘haga’ el mayor ruido para que los escuchen a varias cuadras”, indica.


Por ello, apunta, se deben verificar los amplificadores y poner un límite desde los equipos, no dejarlo a criterio del operador y que sea éste quien determine el volumen.


Clausuran locales por ruido excesivo


La presente administración municipal ha aplicado diversos operativos para detectar la contaminación por ruido en establecimientos comerciales; ello, luego de la denuncia de los vecinos, quienes se quejan del ruido excesivo en horas de la madrugada.


En el 2015, el Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez clausuró cinco establecimientos que rebasaron las emisiones de ruido por encima de los límites máximos permisibles que establece la Norma Oficial Mexicana NOM-081-Semarnat-1994.


En los operativos, precisó la autoridad, utilizaron un equipo especializado denominado sonómetro, que mide y compara los niveles de sonido, datos que sirven para dictaminar si amerita sanción o apercibimiento.


La NOM-081-Semarnat-1994 indica que de 6:00 a 22:00 horas, el límite máximo permisible de ruido es de 68 decibeles y de 22:00 a 6:00 horas es de 65.


Las sanciones están establecidas en la ley de ingresos vigente para el presente año, específicamente en la aplicación de las multas que se indican en los fracciones: VIII inciso AA) y IX inciso A) del artículo 197, las cuales prohíben la colocación de bocinas o artefactos que generen ruido orientados a la vía pública.

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