San Agustín Etla, Oaxaca.- Curada por Rigoberto Díaz Julián hoy es el último día para poder visitar la exposición “Variaciones del papel. Capítulo III: Recopilar y editar” en el Centro de las Artes de San Agustín Etla (CaSa).
Hoy domingo si aún no tienes plan este es el ideal, esta es una visita imperdible, ya que la muestra está centrada en el interés y vínculo que mantuvo Francisco Toledo con los libros, especialmente en su faceta como editor.
La exhibición consta de libros y obras de Magali Lara, Vicente Rojo, Jan Hendrix, Asger Jorn, Carla Rippey, entre otros artistas que han explorado el libro como medio de expresión artística y que pertenecen a la Colección Toledo.
También, la galería planta baja del CaSa exhibe la colección completa de carteles “Mis XV libros favoritos del IAGO” y una amplia selección de publicaciones realizadas en risografía.
Toledo, el recopilador y editor
En un texto que acompaña a la exposición Paul Meixueiro escribe: “Francisco Toledo siempre estuvo cercano a los libros. Contaba que, desde su infancia, tuvo la confianza del profesor Beltrán, -librero de su comunidad en el sur de Veracruz-, para ingresar y explorar los estantes de su librería. Gracias a la amistad con su padre, podía visitarla en horarios nocturnos, incluso cuando permanecía cerrada”.
“Más adelante, al ingresar a la Escuela de Bellas Artes en la ciudad de Oaxaca, conoció la biblioteca de este espacio. Ahí entabló una relación profunda con la bibliotecaria Beatriz Natera Fernández, conocida como "Chatita", quien más tarde lo acompañó y asesoró en las bibliotecas que impulsó. En esa época también comenzó a comprar libros. Ya existía entonces La Proveedora, donde podía conseguir algunos ejemplares”.
“Cuando Toledo se mudó a la ciudad de México, descubrió un nuevo mundo de librerías y bibliotecas. Siempre fue cercano a los estantes, disfrutando de hojear y adquirir libros.
Sin embargo, nunca se consideró un coleccionista, título que, decía, implicaba una relación más selectiva y restrictiva. Desde entonces cuestionaba la sacralidad del libro, muchas veces asociada a su valor monetario.
Recordó que: “Durante su estancia en París mantuvo esa cercanía con los libros. A pesar de las dificultades de coleccionar en un lugar que no era el suyo, y con una residencia no fija, recordaba que muchos de los ejemplares que adquirió los donó a la Casa de México en París. La primera vez que compró libros para un proyecto propio fue al iniciar la Casa de la Cultura de Juchitán”.
Libros del IAGO
Paul Meixueiro subraya que quizá el legado más duradero en torno a la selección, catalogación y preservación de libros que hizo Francisco Toledo es el que hoy podemos recorrer en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca.
“Recordaba que, en los primeros años, los ejemplares eran tan pocos que cabían en lo que hoy ocupa la tienda del IAGO. Con el tiempo, la colección creció. Algunos de los folios más antiguos datan de 1992, año de fundación del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, cuando se pensó que en este espacio se podía resguardar la biblioteca, tiempo después regresó al lAGO. Como él mismo decía, el proyecto fue creciendo tanto que tuvieron que retirar zonas de exhibición para abrir nuevas salas de lectura”. Es el último día para visitar la exposición, de 10:00 a 18:00 horas, en el CaSa.
La frase
Para Toledo, lo importante era que los libros pudieran tocar, hojear y explorarse. Solía repetir un dicho popular de aquella época: "hay que lamer las vitrinas de las librerías y las bibliotecas".
