Liliana Teresa Jimenez Mota
Primera parte
Entrevistamos al escritor oaxaqueño: Salvador Sánchez; apasionado lector y promotor de la cultura, que en esta ocasión, nos invita a conocer una propuesta llena de magia e historias. Un espacio oculto en la ciudad, sólo para conocedores, que fue diseñado para inspirar y fomentar el placer por los libros. Me refiero a la Biblioteca Lectores Oaxaqueños “Salvador Sánchez” (BLOSS) que abre sus puertas en la colonia Reforma Agraria al público apasionado por la lectura.
¿Por qué crear una biblioteca abierta al público?
Porque nadie está haciendo bibliotecas. Se hacen negocios, se hace política y hay un alto rezago en la difusión a la lectura. Te comento, desde mi infancia, he sido un apasionado a la Literatura. Aún así, lo niego, pero haciendo memoria, recuerdo haber hostigado a mis hermanos mayores, pidiéndoles que me leyeran un libro.
En mi etapa de estudiante y posterior como profesionista, la lectura y la redacción han sido muy importantes en mi vida, ya que me han enseñado a ser empático con los demás. Esta empatía desembocó en la idea de generar un espacio cultural que oferte a las nuevas generaciones un lugar de estudio.
¿Cuál ha sido su mayor inspiración para promover el hábito a la lectura en la comunidad?
Los autores clásicos por supuesto, las ideas, formulaciones y pensamientos que han quedado resguardados en libros físicos. Y que uno puede tomar del estante, sentir en las manos, aspirar su aroma y contagiarse de su pensamiento crítico. El saber que la vida de ellos está dentro de las líneas, y que leer, es un diálogo con nuestro pasado, que nos ayuda a emprender nuevas directrices en nuestro presente, y nos da la posibilidad de compartir con nuestros hijos.
En su experiencia, ¿Cuál es el mayor desafío para fomentar la lectura en México y particularmente en Oaxaca?
Por supuesto el interés genuino del Estado por la promoción de la lectura de calidad. Creo firmemente que no existe “el no lector” de literatura, sólo es una cuestión personal de no haber encontrado el libro correcto. Es decir, en ciertas escuelas siguen pidiendo como primer lectura: los griegos y latinos, el teatro español e incluso el Inglés, que si bien, son magnificas obras. La lectura debe ser gradual. Es un ejercicio como el aprender a correr, se tiene que gatear, erguirse, dar unos pasos y posteriormente correr. El fomento a la lectura debe comenzar con el gusto del usuario al libro de interés.
El promotor tiene que ser un apasionado conocedor que brinde alternativas de libros, al primer lector, y este lector al avanzar en su proceso de lectura, será quien se vuelva crítico y selectivo. México enfrenta grandes retos para entender esto, la lectura es indispensable y no bastan las campañas donde se rebajan libros de bodega. Hay un gran sector de promotores independientes de la lectura, pero la mayoría está aislado de las políticas públicas.
Hacen eventos privados, son referentes de la comunidad. En particular, en Oaxaca existen muchas expresiones al respecto. Colectivos de escritores y círculos de lectura. Muchos esperando la oportunidad de poder llegar a más personas, y limitados en su recursos materiales para la difusión. Creo que sería importante retomarlos, y darles la oportunidad para que hicieran su labor, una labor que nace de su vida apasionada a las letras y por tanto, una labor llena de magia e imaginación.
Sobre la biblioteca y su impacto
¿Cómo surge la Biblioteca Lectores Oaxaqueños “Salvador Sánchez “ y qué significa para usted este proyecto?
Hace aproximadamente cuatro años llegué a tener una significante cantidad de libros que he ido comprando en ferias, librerías; tanto de material nuevo como de uso. En grupos de venta de libros e incluso por donaciones de amigos que saben mi pasión a la lectura. Recuerdo un bellísimo texto del maestro Augusto Monterroso que se titulaba como deshice de 500 libros. Dónde cuenta sobre una persona que teme deshacerse de sus libros, pero que curiosamente, le resulta un problema, al tenerlos. Es así, que decidí hacer, como yo digo, una cajita para mis libros.
Claro, al ser más de tres mil, por supuesto que tendría que ser una biblioteca. La pensé en un primer momento, en la esquina interior de mi hogar, pero terminé elaborándola en la exterior, con la finalidad de que se abriera a la consulta publica el material. Siempre he creído que los libros deben compartirse, también siento que la naturaleza rara de mis adquisiciones; ya que muchos de estos, han sido búsquedas selectas dentro y fuera del Estado. Se suma a la dificultad de encontrarlos en otras bibliotecas públicas y privadas, esto me obliga moralmente a ponerlos a compartirlos al público. Debo confesar que disfruto mucho sabiendo que hay más personas que pueden estudiarlos.
Para mí este proyecto también es una situación personal. Crear un espacio para lectores me resulta una manera muy agradable de compartir experiencias lectoras, de conocer personas y darme cuenta que cada lector tiene una distinta dirección y que sus acervos personales están encaminados en cierta temática.
