El capacitismo —la marginación hacia personas con discapacidad o enfermedad, así como la invisibilización de sus necesidades y la negación de ajustes razonables para que participen en la vida pública— es el eje de reflexión de Laxido, circo contracapacitista, una puesta en escena que invita a mirar la vulnerabilidad de todos los cuerpos.
La dramaturga oaxaqueña Zaría Abreu, quien enfrenta secuelas de Covid-19, explica que la intención de la obra no es adoctrinar, sino abrir canales de comunicación con el público:
“Se trata de visibilizar que todos los cuerpos son vulnerables y que eventualmente se van a enfermar o a discapacitar, porque eso forma parte de la condición humana”.
El capacitismo, señala, suele estar impulsado por sesgos cognitivos y emocionales: la dificultad para comprender que hay vidas que transitan grandes retos debido a la discapacidad o, como ella prefiere nombrarlo, por ser disca.
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Bajo esta mirada surgió Laxido, dentro del proyecto Vulnerabilidades insurrectas del Sistema Nacional de Creadores de Artes —hoy Sistema Creación—, que reúne micro dramaturgias de menos de 30 minutos enfocadas en la discapacidad. La propuesta partió de una investigación con mujeres con discapacidad y enfermedades crónicas, a partir de la cual se construyó una narrativa escénica que habla, sobre todo, del capacitismo.
El pasado 20 de agosto la obra fue presentada en Oaxaca, con la participación del creador escénico David Orozco, integrante de la Compañía de Circo Plantae. La puesta en escena plantea una pregunta detonadora: “¿De qué es capaz tu cuerpo?”.
En escena, Orozco despliega sus habilidades circenses para mostrar lo que su cuerpo puede hacer, mientras que, en audio y video, personas discas comparten las capacidades de los suyos: sobrevivir, moverse, escuchar, alimentarse. “Es una batalla contra el capacitismo”, afirma.
“Este proyecto me ha transformado mucho. Gracias a la propuesta, la gente ha conocido lo que significa el capacitismo y poco a poco se va modificando la conciencia, siempre buscando una mejor comunión social”, agregó el artista.
Más allá de una experiencia escénica, Laxido es también una manera de ejercer el derecho a la cultura, no sólo desde la mirada de espectadora o espectador, sino desde la creación misma.
