Manteniendo la devoción y la tradición religiosa, los devotos católicos celebraron a Santo Domingo de Guzmán, patrón de Tehuantepec.
Con los primeros destellos del día los feligreses entonaron las tradicionales mañanitas en la iglesia que lleva el nombre del santo patrón.
Mientras en la enramada los conjuntos musicales acomodaban sus equipos de sonido para ambientar la fiesta, en la iglesia de Santo Domingo de Guzmán, el párroco oficiaba la tradicional misa ante la presencia de los mayordomos, shuanas, shelashuanas e invitados en general.
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La tradición de venerar a los santos es una fiesta presente desde la época prehispánica, ya que algunos elementos de la naturaleza como el sol, la luna, la lluvia o el aire eran convertidos en dioses y entorno a su figura se expresaba cierta devoción.
Las fiestas patronales aparecieron con la llegada de los españoles y se dio esta mezcla de dos culturas.
Desde hace más de cuatro siglos, en memoria del fundador de la orden de predicadores dominicos y del trabajo evangelizador realizado en la región del Istmo, se organiza esta festividad en su honor.
Entre los templos más antiguos en Tehuantepec se encuentra el de Santo Domingo de Guzmán, construido por manos indígenas y forma parte del conjunto religioso fundado en el siglo XV por la Orden Dominica.
