Shinzaburo Takeda, originario de Seto, Prefectura de Aichi, Japón, quien vive en Oaxaca, a sus 90 años conserva en su mirada la misma intensidad con la que ha pintado durante décadas. En su estudio, rodeado de cuadros, caballetes, pinturas y pinceles desgastados, nos recibe con placidez para contarnos cómo ha sido su vida a través del arte.
Takeda recuerda su infancia durante el final de la Segunda Guerra Mundial cuando tenía 10 años. Destaca la pobreza de materiales ocasionada por el conflicto bélico: "perdimos plantas, rocas, todo". La llegada de los militares estadounidenses modificó el pensamiento y la cultura de la época.
Su incursión en la pintura comenzó en la escuela primaria, en la clase de arte plástica. "No había material por pertenecer a una zona de campo", recuerda. Sin embargo, los soldados norteamericanos trajeron "notas, lápices, crayones y luego acuarelas", lo que le permitió expresar sus propios sentimientos.
Para Takeda, el arte es importante "para descubrir nuevos talentos, sentimientos o completarse a uno mismo...".
