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"Testimonios de la Tierra": el proyecto de arte que denuncia los feminicidios

El proceso de creación incluyó entrevistas con las  familias, la conformación de un equipo interdisciplinario y la selección de intérpretes para dar vida  a las canciones.
Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

El arte tiene el poder de transformar, sensibilizar y dar voz a quienes han sido silenciados. Con este propósito, el proyecto "Testimonios de la Tierra" busca visibilizar casos de feminicidio y desaparición forzada en México a través de la música.

El ciclo de canciones cuenta con ocho piezas que narran historias reales de mujeres víctimas de violencia de género. Mario Vázquez Morillas, director de la Facultad de Bellas Artes, lidera este esfuerzo en el que se involucran familias de las víctimas, compositoras y músicos.

Durante la conferencia de prensa realizada este miércoles se compartieron videos y fragmentos musicales de las piezas que conforman esta obra.

Las canciones rinden homenaje a ocho mujeres que fueron víctimas de feminicidio y desaparición en distintas partes del país: 

Ciudad Juárez, Chihuahua: Fabiola Janet Valenzuela Banda y Jocelyn Calderón, desaparecidas y presuntamente víctimas de trata de personas.

Estado de México: Diana Angélica Castañeda Fuentes y Mariana Lima Buendía. En este último caso, su madre, Irene Buendía, logró reabrir la investigación hasta obtener justicia.

Ciudad de México: Ángela, la niña encontrada en una maleta en la colonia Juárez; 

Michoacán: Alia Vanessa Uribe Calderón, de origen colombiano, desaparecida mientras estaba de vacaciones.

De Puebla: Olga Romero, asesinada por su esposo; 

de Ciudad Juárez: Susana Chávez Castillo, activista feminista asesinada.

Uno de los aspectos más impactantes del proyecto es la forma en que se cuentan las historias. Cada canción está narrada desde la perspectiva del último elemento de la naturaleza que vio con vida a la víctima, señala Morillas Vázquez. Este enfoque busca generar una conexión más profunda con el público y sensibilizar sobre la magnitud del problema.

Por ejemplo -agrega- la canción sobre Olga Nelly Sosa está narrada desde el punto de vista de su gato, quien presenció el feminicidio. En el caso de Mariana Lima Buendía, la historia es contada a través de su perro, quien estaba afuera de la casa mientras su dueña era atacada.

Las letras fueron escritas por Mario Vázquez Morillas en colaboración con las familias de las víctimas, mientras que la música fue compuesta por Gloria Gutiérrez Galán, Ida Sánchez Tejo y la compositora colombiana Cristina Hernández Becerra.

El proceso de creación incluyó entrevistas con las familias, la conformación de un equipo interdisciplinario y la selección de intérpretes para dar vida a las canciones.

Para Vázquez Morillas, este proyecto ha representado un reto no solo artístico, sino también emocional.

 “Conocer estas historias te marca. Hay momentos en los que sientes culpa por tener una vida normal mientras tantas familias siguen luchando por justicia. Incluso tuve que recurrir a terapia para manejar el impacto de la investigación”, compartió.

Más allá de visibilizar las historias de las víctimas, el proyecto también busca resaltar el peregrinar de las familias, quienes enfrentan la indiferencia de las autoridades y la revictimización en su lucha por encontrar respuestas.

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