Rodrigo Velásquez Torres
¿Qué ocurre en Oaxaca? ¿Por qué en una ciudad con tanto que ofrecer existen personas que destruyen sus atractivos? ¿En qué momento nos volvimos tan extraños? ¿Por qué el oaxaqueño aprovecha las oportunidades para dañar en lugar de ayudar? ¿Existe algo en el oaxaqueño que lo haga incompatible con el cumplimiento de la ley? ¿Será posible que una ciudad y comunidad con tanta vida cultural como Oaxaca, tenga como habitantes a personas tan incultas? ¿Por qué cuando existen problemas con la recolección de basura los habitantes de la ciudad salen a tirarla a la calle (yo mismo los he visto)? ¿Será acaso que el oaxaqueño piensa que así se solucionan sus problemas? ¿Es así la mentalidad: “pasarles la bolita a otras personas” para solucionar los problemas? ¿Pensará que evitando las responsabilidades estas dejarán de existir? ¿Por qué es tan común escuchar decir “ese no es mi problema” para referirse a una situación posible de mejorar con una pequeña acción o intervención, pero prefieren no hacerlo para “evitar la fatiga” y evadir la responsabilidad?
¿Será por la incultura local por lo que vivimos todavía en un atraso considerable? ¿Será por la costumbre (Oaxaca es tierra de costumbres) a marchas y bloqueos que nos sorprende cuando vemos que en otros estados del país tales prácticas tienen poca convocatoria o son nulas? ¿será que nos cuesta implementar el “uno por uno” a la hora de dar el paso a otro carro porque queremos siempre vencer al otro? ¿Será que nos disgusta que nos ganen y por eso siempre intentamos hacer que el otro pierda? ¿Por qué el oaxaqueño se siente orgulloso de las raíces indígenas y sitios prehispánicos que se encuentran en el estado, pero desprecia y reniega del indígena actual confinándolo e invisibilizándole? ¿Por qué el oaxaqueño exige le sean respetados sus derechos mientras que se estaciona en doble fila (en calles pequeñísimas), utiliza cajones reservados (y luego se pelea por ellos), cruza la calle en lugares inapropiados e insulta a la autoridad cuando le conviene?
¿Por qué la ciudad está llena de hermosos museos, galerías, centros culturales (todos con calidad internacional) que son visitados (y alabados) ampliamente por extranjeros, pero que son desconocidos para muchos de los citadinos? ¿Por qué diariamente somos testigos del mal manejo de las unidades de transporte público (en cualquiera de sus líneas), pero también vemos a las personas haciéndoles parada en los lugares más inapropiados causando con ello un atraso en el tráfico y el mal humor en el resto de los automovilistas? ¿Por qué caminamos sobre la calle habiendo banquetas? ¿Cuándo dejó de ser Oaxaca un semillero de creadores de alto impacto a nivel internacional, para convertirse en un semi barrio (o suburbio) anglosajón de la tercera edad? ¿Qué tiene Oaxaca que atrae tanto a los extranjeros y es apenas conocida, o hasta dañada por quienes en ella viven? ¿Será acaso que la agitada vida de servicio que se lleva en la ciudad impida que se pueda gozar de la ciudad cuando se vive en ella?
¿Por qué en Oaxaca, cada que hay calendas, siempre se interrumpe el flujo vial sin importar más que la fiesta? ¿Por qué se hizo famoso un perro en las calendas, pero se ignora al niño con un pequeño tarro pidiendo una cooperación mientras su padre toca una canción en acordeón y su madre camina junto a él cargando a su pequeña hermana? ¿Por qué las comunidades viven exigiendo mejores caminos y carreteras, mientras estropean las obras y atrasan los trabajos? ¿Será porque en un estado con tantas cosmovisiones, cada una de ellas busca vencer sobre las otras? ¿Acaso nuestra propia pluriculturalidad hace imposible (o altamente improbable) cualquier tipo de acuerdo? ¿Por qué mientras otros estados progresan, en Oaxaca seguimos viviendo bajo un yugo del siglo pasado?
Estas Letras Que Lees en ningún momento pretende ofender, por el contrario, el interés es generar la semilla de la reflexión y el poder del cambio.
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