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AGEO: ¿Dónde quedó el diezmo?

diezmo
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Carlos Martínez Grabiel

En el vasto y misterioso universo de la documentación histórica resguardada en los repositorios del Archivo General del Estado de Oaxaca, llamó mi atención un expediente relacionado con temas religiosos. Este documento en particular —un manuscrito que data del siglo XVIII— ofrece una visión detallada de uno de los procesos eclesiásticos llevados a cabo en esa época, brindándonos una ventana al pasado que aún resuena con el presente.

Como es sabido, el diezmo fue un impuesto eclesiástico que consistía en entregar la décima parte de la producción agrícola y ganadera. Su objetivo era mantener al clero, a la Iglesia y brindar ayuda a los pobres. La recaudación podía ser realizada directamente por la Iglesia o arrendada a terceros.

Ya en el siglo XIX, este impuesto comenzó a generar tensiones y provocó importantes cambios en los ámbitos eclesiástico, social y político.

El siguiente extracto del expediente, fechado en el año 1792, pertenece al fondo Gobierno, serie Asuntos Religiosos, Caja 4, expediente 33.

Don Diego Gonzales de Figueroa, originario de Teotitlán del Camino y residente en la Verde

Antequera, acusó a Don Diego Iñigo Pelaio, arrendatario de diezmos, debido a que las cuentas presentadas no estaban completas. Además, señaló que, al igual que en los dos años anteriores, dichas cuentas no se habían presentado ante la Hacenduría de Antequera.

Este caso, que se originó en lo que hoy conocemos como la región de la Cañada, llegó hasta el tribunal de la Santa Iglesia en la Verde Antequera para dirimir la querella.

En su defensa, Don Diego Iñigo presentó una serie de interrogatorios a distintas personas, en los que se especifica quiénes recogieron los diezmos y de qué forma fueron entregados.

Una de las pruebas presentadas por Don Diego Gonzales de Figueroa fue una carta redactada por Don Carlos de Copto, que, de su puño y letra, decía lo siguiente:

Enero 30 de 1793

Muy señor mío:

Recibí el mencionado documento y, respecto a su contenido, debo decirle que el dinero que apercibí del diezmo por orden de Don Iñigo Pelayo fue de quince pesos, aunque eso fue solo el inicio de lo que el arrendatario recolectó de los mixtecos.

Lo que pagamos mi compadre Diego Nieto y yo lo dimos en maíz. Fueron hasta donde sembramos; quien vino a recoger el maíz destinado al diezmo fue Don Ramón, por orden de Don Iñigo. También recuerdo que fueron al Trapiche de Aragón.

Firma: Carlos de Copto

Al final del expediente, Don Diego Gonzales de Figueroa solicita el estatus del proceso, pues habían transcurrido más de 20 días sin recibir respuesta. A ello, Don Josef de la Vega y Castro respondió lo siguiente:

Que, estando pendiente el asunto ante los señores jueces hacedores de diezmos de la citada jurisdicción de Teotitlán, con Don Iñigo Pelayo, se sirvieron los señores jueces librar comisión al cura de Cuicatlán, Don Josef Téllez, para que recabara cierta información en prueba de derecho de mi parte. Pero, habiéndose excusado dicho señor cura por sus ocupaciones, ha quedado a mi parte el cumplimiento de este auxilio.

Este expediente consta de 23 fojas, donde se relatan los hechos ocurridos entre enero de 1792 y el 20 de diciembre de 1793.

En el Archivo General del Estado de Oaxaca, existen cientos de expedientes que permiten reconstruir pasajes fascinantes de la historia de nuestro bello Oaxaca. Si está interesado o interesada en algún dato histórico en particular, no dude en acercarse, el personal del AGEO siempre está dispuesto a acompañarle en su búsqueda.

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