Considerado uno de los tesoros gastronómicos de Oaxaca, el tejate es una bebida de origen prehispánico que ha perdurado a lo largo de los siglos, convirtiéndose en un símbolo de la cultura zapoteca y mixteca. Su elaboración y consumo forman parte de las tradiciones más arraigadas del estado, especialmente en los Valles Centrales.
El término tejate proviene del vocablo náhuatl "texatl", que significa agua harinosa ("tetl", piedra o moler, y "atl", agua). Sin embargo, para las comunidades indígenas de Oaxaca, su significado va más allá de la simple descripción etimológica: representa un vínculo con la tierra, la fertilidad y la historia de sus pueblos.
Ingredientes ancestrales
La receta tradicional del tejate se compone de cuatro ingredientes básicos:
- Maíz criollo nixtamalizado
- Cacao tostado
- Flor de cacao (también conocida como rosita de cacao)
- Hueso de mamey
Estos elementos se muelen en metate hasta obtener una pasta homogénea, la cual se mezcla con agua fría hasta formar una bebida espesa, coronada por una espuma natural característica.
Un legado vivo
El tejate no solo es apreciado por su sabor único y refrescante, sino también por su valor cultural. Se le conoce como "la bebida de los dioses", ya que era consumido en ceremonias y rituales por las antiguas civilizaciones mesoamericanas.
Actualmente, su preparación es una tradición transmitida de generación en generación, principalmente por mujeres tejateras de comunidades como San Andrés Huayapam, considerado el principal productor de tejate en Oaxaca.
Además, cada año se celebra en este municipio la Feria del Tejate, un evento que rinde homenaje a esta bebida y a las mujeres que preservan su elaboración artesanal.
