Rafael Alfonso
Santa es mucho más de lo que consignan las memorias cinematográficas. La historia de la pueblerina que deviene en prostituta de lujo en un burdel capitalino, y que fuera llevada a la pantalla grande en tres ocasiones, encierra numerosas sorpresas al lector contemporáneo.
Para leer Santa hay que considerar la estética de la literatura mexicana de principios del siglo XX, muy en deuda con el romanticismo, por lo que no faltan en la obra los excesos sentimentales que le son propios: descripciones de un campo idílico y virginal donde la protagonista se entrega “por amor” a un oficial del ejército, sentimiento que finalmente no es correspondido. Sin embargo, el novelista Federico Gamboa trasciende estos lugares comunes para descender a las profundidades de las emociones humanas que describe con precisión quirúrgica. Apegado a los preceptos del naturalismo, corriente que se deleita en la presentación descarnada de la realidad, el autor no escatima en crudas descripciones de la degradación, no de una mujer, sino de una sociedad en la que privan la doble moral y la concupiscencia, no por nada la obra escandalizó a las conciencias porfirianas.
Santa sufre las vejaciones propias del mundo de la prostitución, pero también a causa de su belleza, disfruta de la veneración de varios hombres acaudalados y goza, a manera de consuelo en medio de la desgracia, del lujo y también del placer que sus más experimentados amantes le pueden proporcionar.
Hipólito, el pianista ciego del burdel donde Santa habita, es el único personaje que profesa hacia la protagonista un amor "puro", amor que se crece al castigo ⎯más grande en tanto más lejano y degradado está el objeto de su amor⎯, aun así, Hipólito no carece de los instintos propios del macho, de manera tal que se verá obligado a contener el inflamado deseo de satisfacción carnal que lo asaltará en el momento menos oportuno, cuando su amada busque refugio en su casa. Santa, desechada incluso del prostíbulo, caerá víctima de varias enfermedades vergonzantes que, como buena heroína trágica, la llevarán a la tumba.
