Santa María del Tule.– Cada Semana Santa, la fe y el arte se entrelazan en Oaxaca a través de una de las tradiciones más bellas de los Valles Centrales: los arcos monumentales elaborados con flor de cucharilla, una planta del semidesierto que, transformada por manos artesanas, se convierte en ofrenda, símbolo religioso y patrimonio cultural.
La cucharilla, cuyo nombre científico es Dasylirion acrotrichum, es una planta que crece lentamente en forma de roseta y puede tardar entre 12 y 20 años en florecer desde su germinación. Se desarrolla en climas semiáridos y áridos, asociada a izotes, yucas, nopales y magueyes, y se distribuye en estados como Hidalgo, Jalisco, Puebla, Veracruz y Oaxaca.
En las celebraciones de Semana Santa, esta planta adquiere un profundo significado cultural y religioso. Los arcos florales se elaboran como ofrenda y símbolo de gratitud y devoción, y la cucharilla es uno de los materiales principales para su elaboración. Gracias a su forma y color natural, permite crear arreglos de gran tamaño, formas diversas y complejos tejidos, ya que prácticamente toda la planta se utiliza, desde la flor hasta las hojas, que son entrelazadas para formar parte de la estructura ornamental.
La cuna del arte de la cucharilla
En el municipio mixteco de Santiago Cacaloxtepec, en la región de Huajuapan, se encuentra un vivero y un programa de reforestación dedicado a la conservación de la cucharilla, con el objetivo de preservar la planta y garantizar la continuidad de esta tradición artesanal. En esta comunidad, considerada la cuna del arte de la flor de cucharilla en Oaxaca, los artesanos trabajan únicamente con plantas en edad adulta.
Para la Semana Santa 2026, las autoridades tradicionales eclesiásticas conocidas como Tiqui-tlaques decidieron que artesanos mixtecos de Santiago Cacaloxtepec viajaran a Santa María del Tule para elaborar el arco monumental de cucharilla que engalana la fachada del templo de la comunidad.
El arco tuvo como tema central Jesús en la cruz y La Ascensión de Jesús, representaciones bíblicas que forman parte del simbolismo religioso de estas fechas.
24 horas de trabajo y devoción
La elaboración del arco monumental requirió aproximadamente 24 horas de trabajo continuo, en un proceso que combina conocimiento botánico, técnica artesanal, diseño ornamental y profundo sentido religioso. El resultado es una estructura monumental que no sólo adorna el templo, sino que representa la identidad, la fe y el trabajo comunitario de los pueblos de Oaxaca.
Los arcos de cucharilla no son únicamente decoración religiosa; son una expresión de arte popular, de conocimiento tradicional sobre las plantas del territorio y del talento de las manos artesanas de la Mixteca oaxaqueña, cuyo trabajo mantiene viva una tradición que florece cada año durante la Semana Santa.
