Juchitán, Oaxaca. – Pedro Hernández es un joven artesano de la comunidad de Unión Hidalgo, que se ha dado a la tarea de rescatar uno de los elementos importantes del atuendo tradicional que distingue a la istmeña, el jicalpextle.
Este proyecto lo emprendió en el 2017, después del terremoto, cuando la gente lo empezó a buscar para restaurar algunas pertenencias rescatadas entre los escombros, como baúles y bancos, y entre ellos el jicalpextle.
Oficio de restaurador
“Las personas se acercaban a mí por mi oficio de restaurador y pintor, para poder recuperar estas piezas; en un principio así fue como empecé adentrarme en el mundo de la creación de los jicalpextles”.
La labor que realiza este artesano zapoteca, de rescatar y restaurar estas verdaderas reliquias, refuerza la importancia cultural y la continuidad de las tradiciones.
Jicalpextle, elemento tradicional
“El jicalpextle es un elemento tradicional, originalmente es del estado de Chiapas, pero hace mucho tiempo, llegó aquí y fue adoptado por las mujeres istmeñas para su uso cotidiano”.
Con su experiencia, Pedro se tarda un promedio de dos días para elaborar una pieza, donde tiene que armonizar el color y el tamaño de las flores.
Preparación del material
“Con la experiencia que ya tengo, desde el inicio de la preparación del material hasta su decoración final me lleva dos días. El jicalpextle hoy en día ya ha tomado una relevancia muy importante y lo podemos ver en muchos eventos culturales y en las fiestas tradicionales. Dependiendo del tamaño el precio pueden ir desde los mil pesos a los cinco mil pesos”.
Finalmente, señaló que estas coloridas piezas hechas de calabaza natural, que las mujeres istmeñas lucen ataviadas con el traje regional, también ellas están aprendiendo a elaborar, gracias a los talleres que ofrece de manera gratuita.
