Tehuantepec, Oax.– En los hogares católicos hay un elemento que no puede faltar: una combinación de lo tradicional con lo religioso, que es la representación del nacimiento de Jesús.
Esta tradición acompaña las festividades de fin de año. La familia Piñón es ferviente devota de los nacimientos y cada año solía colocar uno en su casa; sin embargo, ya son varias celebraciones en las que no lo han hecho.
Y es que lograr la escenografía involucra a toda la familia y lleva alrededor de dos semanas terminar de instalarla, ya que cuidan que estén presentes todos los elementos requeridos.
En el caso del Grupo Cultural Tulaba, Samuel Gutiérrez asegura que ya se volvió una costumbre en Tehuantepec montar un nacimiento monumental, pues la primera vez que se instaló uno fue hace cinco años.
La propuesta es que la gente vea algo diferente en Tehuantepec y no los habituales nacimientos en tamaños miniatura.
Para el artesano, resulta muy importante preservar estas tradiciones que, por generaciones, han sido un medio representativo para que los ciudadanos, sobre todo los católicos, reafirmen su fe.
Se atribuyen a Francisco de Asís los montajes vivientes alrededor del año 1200; posteriormente, en Europa se comenzaron a realizar estas representaciones, también conocidas como “belenes”, elaboradas en madera.
Para preservar esta tradición a través de las nuevas generaciones, el taller de artes Guchachi organiza todos los años un taller temático navideño de “modelado en barro”, con el propósito de que los niños, principalmente, aprendan a elaborar sus propias figuras para armar un pesebre navideño.
