Enna Osorio Montejo
Una bitácora registra mucho de lo necesario para retomar el sentido de nuestra existencia. Cualquier barco antiguo sin el mueble de la bitácora, cerquita del timón, estaba condenado a extraviarse. La bitácora alojaba la brújula. Llevaba también la denominada “línea de fe”. Dicha marca es aún el trazo imaginario que divide los navíos en dos mitades iguales, de proa a popa, llamadas bandas: la de estribor y la de babor. Sin este eje es imposible ubicar los costados del buque y la posición del mismo en el espacio. Haciendo la alegoría entre barco y persona todo cobra sentido. La bitácora de viaje, al permitir llevar un registro de las experiencias durante el periplo, hace las veces de brújula existencial.
Rojo iridio es el segundo libro del morelense Javier Contreras. Huajuapan tiene un camino de sabinos flanqueando el agua como límite entre la luz y la oscuridad. A un costado, la casa de Javier es el faro desde donde viaja mientras lee y escribe sin ánimos de fuga.
Javier Contreras emprendió una expedición al fondo de sí mismo a partir de ciertas memorias de viajes y otros acontecimientos de peso en su vida. Volcó sus inquietudes para sacarse las astillas que impiden caminar a buen paso. Descendió al abismo en busca del amor materno, porque ya tenía más de media vida huyendo de casa. Rojo iridio es un libro donde la autoficción sigue el rumbo de la poesía como vehículo para la travesía profunda. Está dividido en cuatro partes o capítulos: Saint Michel, Acerca del camino, Corvus y Nostalgie de la Boue.
En la primera sección Contreras plantea los motivos del viaje. “De los cuadernos del olvido” sitúa la partida en la desesperanza y la rutina del silencio. En el poema “Transhumanismo” reconoce que alejarse de la casa es alejarse del origen, y cuando la raíz duele uno suele alejarse más. Es necesaria la katabasis griega para recobrar lo que resta de las pérdidas, el perfume de lo vivido. Es preciso rescatar el amor y emerger, como Orfeo lo intentó en busca de Eurídice. Y, justamente, a propósito de este mito, soltar los pesos de la vida. Contreras reconoce: “Tengo un infinito sentido del apego / Aún cuando venimos de viajar…”.
Cada quien ha de abrir brecha en la selva de su pasado desde la porosidad del tiempo y el espacio en la existencia. De esto versa la segunda parte de Rojo iridio. Una vez iniciado el recorrido no hay vuelta atrás sin reveses. No es posible engañarnos en este trayecto, y aunque erremos, lo sentido y pensado es auténtico, es la geografía de nuestro camino hasta “Encontrar la verdad”, sentencia Contreras, “–cargar una maldición en lo más profundo del alma–”.
“Corvus” es el tercer capítulo. Esta ave ha fascinado a los escritores desde la antigüedad. Se le ha asociado con la muerte, la oscuridad, el mal; y también, con la astucia y la inteligencia, los misterios y la revelación del destino. El cuervo, ave canora poco musical, es un ave literaria. En el conocido poema del romántico más oscuro, Edgar Allan Poe, el cuervo es la pena y la pérdida, el dolor y el descenso a la locura tras la muerte de la amada. De esta tradición abreva Javier Contreras y escribe “Ave mensajera” introduciendo al cuervo con todo su peso simbólico para ser guía y augurio en el camino entre la noche y el día; para abrirse como un higo, cuya piel oscura cubre la flor de pulpa dorada y roja, que es caramelo.
La salida de Rojo iridio marca el inicio de la anabasis, del ascenso y retorno. Es una declaración del poeta que se entrega a la poesía por navío, aunque lo desnude bajo la intemperie de las palabras crudas y el fuego, cuyo sabor queda humo en la médula. “Nostalgie de la boue” significa “nostalgia del barro” e implica la atracción por la cultura, la experiencia y la degradación de los bajos fondos.
El viajero sabe que ha llegado el momento de volver. Antes, deja caer la carga de una verdad: “La vida ha sido eso, quitarse el mayor peso de las manos”, mas no puede ser así, andar huyendo, porque nadie escapa de su sombra, aunque se pierda a sí mismo.
Semblanza:
Enna Osorio Montejo. Licenciada en Humanidades por la Universidad de las Américas, Puebla. Egresada del Diplomado en Escritura Creativa de la Universidad Veracruzana. Beneficiaria de la beca FONCA 2011-2012 en poesía. Autora ganadora en el XXXIV Concurso Voces Nuevas 2021, convocado por la editorial española Torremozas. Su libro La edad terrible (2024), ha sido publicado en México por la Universidad Autónoma de Sinaloa y en Argentina por la editorial Hasta Trilce.
