"Uno a doce" reúne el trabajo de doce fotógrafas y fotógrafos que han sido parte del Club Análogo del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo (CFMAB), en específico quienes han formado parte de las clases coordinadas por Daniela Gar.
Daniela Gar comentó que el título de la muestra Uno a doce (1:12) tiene que ver con las proporciones de disolución empleadas en los procesos químicos de revelado fotográfico, en los que la relación entre químico y agua determina el contraste de la imagen en el papel o la película.
Los asistentes a la muestra podrán ver impresiones realizadas en plata gelatina. En el texto que acompaña la muestra, las fotógrafas Diana Salinas y Acela Estefanía, escribieron que “en una época eufórica por la tecnología, elegir los procesos análogos parece un acto de resistencia a la inmediatez de lo digital.
La fotografía analógica nos invita a mirar con paciencia, a esperar, a contemplar el error y experimentar. La materialidad de la imagen en plata gelatina nos une en un viaje colectivo a través de experiencias personales. Cada imagen revela una manera de habitar el mundo y esta exposición es una oportunidad para compartir y dialogar estas miradas.
Daniela Gar, mencionó que “se incluye el trabajo de Acela Estefanía, Carlos Cruz, Daniel Balandro, Diana Salinas, Josue Medina, Lore GoGa, Paloma Lounice y Paola García, que son algunos de los que han sido parte del club que he coordinado, también invité a Daniel Lucero que constantemente trabaja en este espacio, a María Luisa Santos Cuéllar por ser quien inició con el Club Estenopeico en 2016, en ese año el CFMAB era dirigido por Adriana Chávez, y a Fausto Nahúm, que desde hace varios años ha coordinado y trabajado en el cuarto oscuro del Centro Fotográfico”.
Nahúm, director del CFMAB, platicó que el cuarto oscuro es un espacio en donde se continúa promoviendo el uso de las técnicas análogas. “Entrar a imprimir una fotografía en papel, tomar el tiempo de hacer la prueba, decidir el contraste, la intensidad, en donde debe quedar más claro y dónde más oscuro, equivocarse y volver a intentarlo es un proceso que no solo enriquece la técnica de impresión, sino el estar con uno mismo”.
Con los años el club ha crecido y se ha diversificado, Salinas y Estefanía, indicaron que este “ha funcionado como un espacio vivo de aprendizaje y experimentación.
Uno a doce, es una exposición que reúne el trabajo de doce personas que han sido parte del club análogo. Encontrando en la fotografía la respuesta a una búsqueda personal. Cada copia en plata gelatina no es solo una imagen, sino la huella, un indicio; de un proceso colectivo e individual”.
“Las fotografías transitan desde exploraciones geométricas y las posibilidades expresivas de formas mínimas, que remiten a la pintura suprematista de Malévich, hasta mundos que nos conducen por los caminos de la memoria, el olvido y las historias familiares.
Son retratos que habitan lo visible y lo secreto; cuerpos e identidades que se construyen de manera colectiva. Un recorrido que va de la línea al cuerpo, del cuerpo a la identidad, y de la identidad a la memoria”, acotan Salinas y Estefania.
